El gobernador nayarita y su lujosa vida

Testigos dan cuenta de sus fastuosos gustos; su afición, caballos de más de 100 mil pesos
A la muerte del Dandy, su caballo consentido, Sandoval Castañeda lo mandó disecar y estuvo expuesto un tiempo en una fundación auspiciada por él. (FOTOGRAFÍAS: CORTESÍA)
08/08/2017
03:20
Esteban David Rodríguez
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En su acelerado ascenso político, Roberto Sandoval Castañeda, gobernador de Nayarit, contrajo el gusto por la vida glamurosa: ropa de marca, calzado de más de 7 mil pesos, vehículos de lujo, ranchos de producción agropecuaria, crianza de caballos de raza, monturas de suntuosa manufactura con fustes de repujados artísticos, vacaciones permanentes para su hijo, negocios súbitos para la hija, prosperidad agropecuaria para primos y hermanos.

Atrás quedaron los años en que Sandoval Castañeda era un migrante mexicano más en los suburbios de Los Ángeles, California, donde trabajaba como barrendero. También dejó atrás San Antonio, Tepic, la colonia donde creció bajo el sustento de su padre, Pablo Sandoval Oruz, un tablajero de esa colonia popular.

En la cúspide de su poder, de acuerdo con testimonios recogidos por EL UNIVERSAL entre ex funcionarios, políticos y activistas nayaritas, Sandoval Castañeda también construyó un círculo de amistades íntimas, entre estrellas del espectáculo y el deporte como Joan Sebastian, Ezequiel Cheque Peña, Saúl El Canelo Álvarez, Pepe Aguilar, Poncho Lizárraga y Ricardo Montaner, entre otros.

Pero también se construyó una leyenda campirana y una pasión ecuestre, cuyo rasgo más estridente fue la construcción de un mausoleo para su caballo preferido, Dandy, mientras sus primos, hermanos e hijos prosperaban a su sombra.