Armas y granadas escondía "El Bukanas"

EL UNIVERSAL recorrió el cuartel del presunto criminal; tras su llegada, la gente temía salir de sus casas, dicen
En el predio ubicado en la Encrucijada, en el municipio Palmar de Bravo, en Puebla, los uniformados encontraron ropa de mujer, de niños; cobijas, colchones y juguetes, entre otras cosas. (ARIEL OJEDA. EL UNIVERSAL)
12/05/2017
03:09
Dennis A. García
Puebla, Pue.
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De Veracruz se trasladó a este estado, en La Encrucijada, municipio de Palmar de Bravo. Se apoderó de un terreno para poner un autolavado, pero sólo fue la fachada de lo que sería su centro de operaciones de Roberto de los Santos de Jesús, El Bukanas, El Z, que se convirtió en líder huachicolero.

EL UNIVERSAL ingresó a ese predio donde en marzo pasado se realizó el operativo “Encrucijada” dirigido a El Bukanas, quien logró escapar, pero no 87 de sus presuntos operadores.

El temor llegó a La Encrucijada. Durante el recorrido realizado, un señor se acercó para decir abiertamente que con la llegada de Roberto de los Santos no podían salir porque “nos chuleban a nuestras mujeres”. Fue una de las personas a las que la organización criminal despojó de su casa.

Otros optaron por huir antes de tener problemas con El Bukanas, puesto que lo catalogan como violento. Cuando veían llegar el Corvette amarillo el pueblo quedaba silencio, relató.

Desde ahí operaba, hacía fiestas, en las que no faltaban mujeres, alcohol, droga… y armas.

En el lugar se aprecia ropa para mujer y niños. Era su zona de confort, la más segura para él, puesto que tenía un grupo de sicarios jóvenes que trajo de Veracruz y otros que pudo reclutar en la localidad.

Uno de los cuartos era utilizado como bodega, en la que continúan los contenedores con gasolina.

La otra construcción tenía tres habitaciones, un patio con los huecos en los que escondían armas de grueso calibre, chalecos antibalas y granadas.

Traía la escuela de Los Z, por ello que los hombres que lo protegían utilizaban uniforme tipo militar, de acuerdo con la información a la que se tuvo acceso.

En los cuartos aún queda la evidencia: ropa interior de mujer en el piso, cobijas, colchones, ropa de niños y juguetes. Los muebles están desordenados porque aquel día en que se armó la balacera.

Además las paredes lucen deterioradas, con una que otra pinta y desprenden un olor a humedad.

Los pobladores revelan que organizaba fiestas donde había de todo. Hasta el momento no se sabe si era tratante y explotaba sexualmente a las mujeres o si sólo se dedicaba al robo de hidrocarburos. Lo que es un hecho es que estaba rodeado de muchas mujeres.

El Bukanas es uno de los líderes ubicados por las autoridades; se sabe que fue policía en Veracruz y después pasó a las filas de Los Zetas, de ahí a líder huachicolero.

En las paredes se observan los impactos de bala tras el enfrentamiento que sostuvieron los presuntos criminales con elementos de las fuerzas armadas. Durante el recorrido varias mujeres salieron de sus casas al ver la presencia de reporteros.

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