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A un año de ser recapturado y estar de nuevo en prisión, el tema de la salud de Joaquín El Chapo Guzmán ha sido una de las banderas de la familia y sus abogados para buscarle mejores comodidades.

Las autoridades penitenciarias sostienen que se le brinda toda la tención médica necesaria; sin embargo, para los Guzmán el líder del Cártel de Sinaloa luce mal.

“Lo veo con el rostro amarillo por la falta de sol y está perdiendo pelo, es una persona que se la pasa con angustia. Su problema es que no convive con nadie, no habla con nadie y todo eso le afecta. Ya es casi un año en estas condiciones y se paga factura, lo han mantenido incomunicado y no desayuna, come y cena como los demás internos”, comentó el abogado José Refugio Rodríguez.

Emma Coronel Aispuro, esposa de El Chapo, y su abogado aseguran que en prisión, desde que estuvo en El Altiplano y ahora en Ciudad Juárez, no se respetan sus derechos humanos.

Para la Comisión Nacional de Seguridad (CNS), la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y el propio Poder Judicial de la Federación (PJF) el hombre oriundo de Sinaloa es tratado de la misma forma que todos los internos y se actúa conforme a la ley.

A partir del 8 de enero de 2016, cuando elementos de la Policía Federal en coordinación con la Secretaría de Marina dieron de nuevo un golpe a la estructura del Cártel de Sinaloa, Emma Coronel y el grupo de abogados comenzaron una campaña mediática en defensa del capo, quien, aseguran, no está bien de salud.

Para el abogado José Refugio, Joaquín El Chapo Guzmán tiene algunos problemas de salud debido al aislamiento en el que se encuentra en el penal de Ciudad Juárez, Chihuahua. Incluso, ambos han denunciado que no se le dejaba dormir por el pase de lista constante.

Estar encerrado le ha ocasionado trastornos emocionales, estrés y angustia. Por momentos se desespera al estar completamente solo y no tener el mínimo contacto con la demás población, advierte su defensa.

Aseguró que la lucha más pesada que enfrentaron durante todo el año es “luchar en tribunales por el respeto de los derechos humanos y por la forma denigrante y humillante con la que se le trata a Guzmán Loera”.

Emma Coronel y los abogados presentaron dos quejas ante la CNDH por violaciones a los derechos del capo, asegurando que estaba incomunicado, segregado de los demás presos y, como consecuencia, con problemas en su salud.

Sin embargo, el organismo que encabeza el ómbudsman nacional, Luis Raúl González Pérez, concluyó que al interno no se le violan sus derechos en el penal federal y que se actúa conforme la ley.

La CNDH realizó una visita al penal y constató que el recluso se encuentra bien, tiene visita conyugal y que todo es legal bajo el esquema de seguridad que se requiere por el antecedente de sus fugas.

El comisionado Nacional de Seguridad, Renato Sales Heredia, también ha señalado que Guzmán Loera recibe el mismo trato que se les da a todos los internos y no tendría por qué haber un trato diferenciado.

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