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Reo que se fugue deberá cubrir los gastos que implique su recaptura, ésa es la propuesta del senador Patricio Martínez (PRI), quien plantea reformar el Código Penal Federal, para incluir sanciones de uno a cuatro años por cada sentencia que el preso quebrante en su evasión.

El legislador refiere que en el último lustro se han registrado 12 fugas de presos peligrosos, y perseguirlos implica gastos extraordinarios que deben ser considerados como un daño a reparar por quien escape de una cárcel.

Señala que las figuras delictivas de Evasión de Presos y Quebrantamiento de Sanciones, que forman parte del Código Penal Federal, se prestan a diversas interpretaciones, “porque carecen de claridad, además de que faltan precisiones aplicables para aquél que se fuga de prisión”.

La evasión de presos, señala, “es un ilícito en el que incurren las personas que favorezcan la fuga de un reo recluido en el centro penitenciario, e incluye a funcionarios por acción u omisión y, en ciertos supuestos a familiares de la persona evadida”.

Asimismo, explica que con su propuesta de reformas busca aportar a la claridad, pues “si se trata de los reos, se advierte cierta oscuridad para su aplicación efectiva”.

Martínez también señala que una fuga puede ser lograda mediante tráfico de dinero, de influencia, intimidación, violencia física sobre reclusos o contra personas que prestan sus servicios a los centros de reclusión, y se causan daños a las instalaciones materiales y en sistemas electrónicos.

Por ello, dijo que en el artículo se incluiría que los delitos de evasión de reos “merezcan resarcimiento patrimonial, que comprendería la reparación del daño a instalaciones de los reclusorios, como también los gastos por la persecución y recaptura del reo”.

Escapes. El senador también expone que durante el último lustro han ocurrido 12 escapes, de las cuales cinco se registraron en los últimos 12 meses, y la más reciente, “fue la del 11 de julio de 2015 la fuga más escandalosa de un reo del penal de El Altiplano”.

En este sentido, acerca de la evasión de Joaquín Guzmán Loera, buscado por las Fuerzas Armadas con equipos y armas de alto poder y con tecnología avanzada, en territorios que integran el Triángulo Dorado, dijo que con su fuga burló la seguridad carcelaria, lo que repercutirá en elevados costos contra el presupuesto.

“Para su búsqueda, la PGR planteó la recompensa millonaria más alta que se haya ofrecido en México por la captura de un capo”, destacó.

En las fugas de las que ofrece registro el senador Patricio Martínez se cuentan la del 3 de enero pasado, de cuatro reos de Atlachoaloaya, Morelos. Uno fue recapturado.

En 2014 se presentaron tres fugas de reos peligrosos en Culiacán (cavaron un túnel de 100 metros de largo); cinco en Delicias, Chihuahua (salieron fuertemente armados), y siete huyeron de Santa Martha Acatitla, con la complicidad de cuatro custodios y dos empleados judiciales

En 2013 huyeron dos reos peligrosos de Tapachula, Chiapas; en 2012, uno, en Hermosillo, y 10 en Calera, Zacatecas, y escaparon con armas del penal. En 2011, tres fugas, en Veracruz; Monterrey y Reynosa. La evasión más numerosa ocurrió en Nuevo Laredo, en 2010, con la escapatoria de 141 presos, indicó el senador priísta.

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