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Campesinos y obreros, en 'CJNG'

En el Rancho El Sol el cártel mantenía a personas con oficios diversos, afirman
Según los detenidos, los 42 abatidos en el Rancho El Sol realizaban labores de vigilancia y “halconeo”, o ejecutaban secuestros y/o extorsiones (ARCHIVO EL UNIVERSAL)
27/05/2015
02:12
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Morelia, Mich.— El rancho El Sol se habilitó centro de operaciones del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), revelan las investigaciones de la Policía Federal (PF). El predio de 112 hectáreas, que se ubica en el kilómetro 370 —al pie de la carretera de Occidente que comunica a los estados de Jalisco y Michoacán—, se volvió en un punto estratégico para el grupo criminal.

Ahí, los integrantes de la organización que encabeza Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, mantenían a jóvenes reclutados, la mayoría obreros o campesinos de Jalisco. Mientras que los integrantes de mayor jerarquía usaban la casa del rancho, el resto dormía en pasillos o en una bodega.

De acuerdo con las declaraciones de los tres detenidos, tras el enfrentamiento del pasado viernes con la Policía Federal, el rancho era la guarida del CJNG.

En sus primeras declaraciones, de acuerdo con las autoridades consultadas, sostuvieron que los hombres reclutados como sicarios salían a perpetrar secuestros, extorsionar, vender droga o realizaban labores de “halconeo”.

La información coincide con la versión de empresarios de la región entrevistados, que indicaron que el predio era una casa de seguridad. Las personas secuestradas y los carros robados eran llevados al rancho.

El predio era ideal como centro de operaciones, ya que incluso tenía rutas de escape en caso de ser necesario; una de ellas es la brecha que conduce al poblado Puerta de Vargas, para salir hacia Zamora, Tanhuato o perderse entre la maleza.

El CJNG, que domina los municipios michoacanos cercanos a Jalisco como La Piedad, Yurécuaro, Vistahermosa, Briseñas, Churintzio, Tanhuato y Ecuandureo, reclutaba a jóvenes de diferentes oficios.

Las personas de no más de 30 años que fueron abatidas el pasado viernes, en su mayoría de Ocotlán, Jalisco, eran utilizadas también para brindar seguridad al predio del que se habían apoderado, según las fuentes consultadas sobre el tema.

Cabe recordar que en el lugar se aseguraron 38 armas largas, dos cortas, un Barret calibre 50 y un lanza granadas, y se contabilizaron más de 2 mil 600 casquillos percutidos.

Los abatidos. Los peritajes que se han realizado a los cuerpos de los 42 presuntos integrantes del CJNG que murieron en el enfrentamiento, revelan además que la mayoría eran adictos a las drogas.

Aunque no se precisó el número, resultaron positivos en el consumo de metanfetaminas, cocaína y mariguana; además de que todos ellos dispararon, según las pruebas de radizonato y balística.

Familiares que reclamaron los restos de sus hijos, primos o hermanos, algunos comentaron que tenían entre uno y ocho meses que no sabían nada de ellos, pues salieron de sus lugares de origen para buscar trabajo.

Testimonios de familiares que esperaban la entrega de los cuerpos de los jóvenes en el Servicio Médico Forense de Morelia refieren que algunos habían sido contratados para hacer una comida en el rancho. Otros dijeron no saber por qué se encontraban en el predio, o si trabajaban para una organización criminal.

Luego del enfrentamiento del viernes , en el que los 42 presuntos integrantes del CJNG fueron abatidos, los familiares tuvieron que identificar los restos para la entrega de los cadáveres, de acuerdo con los requisitos que marca la ley.

Algunos indicaron no saber “en qué estaban metidos sus hijos”, pero dijeron que si estaban en el bando equivocado, era mejor que los detuvieran que ser abatidos de esa forma. Otros aseguraron que sus familiares no estaban en actividades ilícitas.

“Él trabajaba en un restaurante, vinieron porque iban a hacer una comida, pero no alcanzaron a hacer nada porque no les dieron tiempo de nada”, dijo una de las mujeres que aguardaba que le entregaran el cuerpo de su hijo. Dijo que el joven tenía un impacto de bala en la cabeza.

Otro de los padres de familia indicó desconocer en qué estaba metido su hijo, y dijo que incluso no sabía si alguno de los cuerpos era de él. “No te puedo decir que mi hijo sea una blanca paloma”, comentó al explicar que el joven salió de Ocotlán para buscar trabajo, sin saber más de él.

Explicó que entre los cadáveres que vio ninguno era de su hijo, por lo que esperará las pruebas de ADN para establecer si corresponde a un cuerpo calcinado que forma parte de las personas abatidas.

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