Echa al PRI del poder un heredero de la alternancia

“Ganamos en 95% del estado; hasta Cota votó por nosotros”, dice
Antonio Echevarría dijo a EL UNIVERSAL que su estrategia será “combatir a la corrupción, sin venganzas y sumar por Nayarit”. (Especial)
05/06/2017
03:22
Francisco Reséndiz y Raúl Torres, enviado y corresponsal
Tepic.
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Uno a uno entraron al salón abarrotado. Personajes tan distantes como Rafael Moreno Valle, Marko Cortés, Jesús Zambrano, Carlos Navarrete y Alberto Anaya apenas cruzaban miradas.

Pero habían dejado las diferencias atrás para —según sus cifras— prácticamente arrebatar el gobierno del estado al PRI y traer de nuevo, como hace 18 años, la alternancia a Nayarit, al unirse y empujar a un empresario local.

Hace dos horas cerraron las casillas, pero Antonio Echevarría, candidato de la coalición Juntos por Ti (PAN-PRD-PT-PRS), dio la orden: “Que todos los activistas y simpatizantes se aposten en las casillas para cuidar el voto”.

Las primeras horas fueron tensas. Pero para las 20:00 horas esa amalgama de cuadros que han sido feroces adversarios se sentaron en la misma mesa para anunciar el triunfo de su candidato, como lo hicieron en 1999 con su padre.

Al entrar al salón La Fuente del hotel Fray Junípero, uno de los más tradicionales del centro de Tepic, esquivaban reporteros y saludaban simpatizantes, no se hablaban pero se veían felices y con la sonrisa de la victoria.

Apareció la senadora Martha Elena García, al borde de las lágrimas. Se fundió en un abrazo con Marko Cortés, un par de minutos después entró al salón Rafael Moreno Valle sonriente.

Enseguida apareció Antonio Echevarría Domínguez, padre del candidato, quien ganó el gobierno de Nayarit en 1999. La senadora y el empresario, cada uno por su lado, se fundían en abrazos y alegrías, hasta que quedaron lado al lado, al centro de esa mesa.

Se oyeron gritos. Antonio Echevarría García entraba al hotel, caminó por un pasillo estrecho y entró a ese salón, rodeado de simpatizantes, activistas y escoltas. Esquivó a los comunicadores hasta llegar a la mesa.

Entonces habló y pensó en el futuro. “Nayarit está haciendo historia otra vez. Aprovecho para decirles que así como Nayarit triunfo hoy, queremos que México triunfe en 2018”.

Agradeció a los partidos que lo abanderaron por haber dejado a un lado sus diferencias para ver por el bien de la entidad.

Se le veía contento mientras pedía a los ciudadanos hacer un gran gobierno en equipo, a fin de combatir la corrupción y la impunidad. “Gobernaremos para todos, sin distingo de colores. Invito a todos aquellos que no me dieron el voto a que se sumen”, dijo.

Era temprano pero afirmaba que las tendencias le favorecían. Echevarría Domínguez y García Gómez estaban parados a su espalda. Lo veían de reojo, sonreían. Distantes entre ellos, el ex gobernador y la senadora, pero junto a su hijo, sin cruzar palabras.

El candidato afirmaba que su ventaja era en ese momento de entre 13 y 15 puntos porcentuales. “Es irreversible... en algunas casillas el triunfo es hasta de tres a uno”, luego ya pensaba en cómo sería su gobierno: “Con la bandera de combate a la corrupción por delante”. Afirmaba que habían ganado 95% de los municipios.

“Incluso te puedo apostar que Cota votó por nosotros”, alardeó, para luego, más serio, llamar a cuidar el voto y la eleccion, mientras se escuchaba: “¡Gobernador, Toño gobernador!”.

Se levantó y tomó las manos de quienes lo flanqueaban: Marko Cortés y Javier Castellón —candidato de la alianza de Tepic—, y éstos, con Moreno Valle y Jesús Zambrano, aplaudían mientras el candidato abrazaba a su mamá y a su papá, al final abrazó a los dos y posó para la foto.

Marko Cortés hablaba en corto con Moreno Valle y más allá, Jesús Zambrano con Carlos Navarrete. El ausente fue el perredista nayarita más representativo: Guadalupe Acosta Naranjo. Uno a uno, el candidato de la coalición opositora abrazo a los liderazgos que lo apoyaron.

Echevarría salió del salón como entró, en medio de una nube de reporteros, cámaras y simpatizantes. Habló con un par de periodistas de televisión y subió al primer piso del hotel, rodeado por sus hombres de confianza.

Fue a la habitación del fondo, desde donde se ve la Catedral de Tepic. Ahí se refugió, dejando a Marko Cortés y un grupo de los liderazgos locales que lo apoyan en la puerta. Se despidió y cerró. Tras unos minutos, salió y habló con EL UNIVERSAL: “Combate a la corrupción, sin venganzas y sumar por Nayarit”, resumió.

Al filo de las 22:30, dos horas después de proclamarse ganador de estos comicios, Echevarría García fue a la Plaza del Bicentenario, donde hay un plantón de maestros que repudian al gobernador Roberto Sandoval.

Con cientos de militantes y simpatizantes, el candidato que encabezó la propuesta del PRD- PAN-PT y PRS festejó su triunfo, declaró el regreso de la alternancia a Nayarit y el adiós, al menos por cuatro años que durará su mandato, al Partido Revolucionario Institucional en la entidad.

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