Dentro del PRI no hay una conspiración: Alberto Aguilar

Alberto Aguilar Iñárritu, ex legislador y alguna vez responsable de la reforma del Estado, asegura que el partido no debe ser subordinado del gobierno; sin aval de todos los priístas perderá en 2018 el candidato, afirma
Alberto Aguilar Iñárritu Ex diputado federal del PRI (TOMADA DE FACEBOOK)
22/06/2017
03:50
Francisco Reséndiz
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Alberto Aguilar Iñárritu, ex legislador y alguna vez responsable de la reforma del Estado, sostiene que los militantes inconformes con el rumbo y rendimiento electoral del Partido Revolucionario Institucional (PRI) no han orquestado una “conspiración” para tomar el control de este organismo político.

El viernes pasado 89 priístas se reunieron y expresaron su inconformidad por el derrotero que está tomando la asamblea del partido, de cara a la elección del candidato presidencial para 2018.

En entrevista con EL UNIVERSAL, Aguilar advierte que un gran número de priístas buscan la democratización interna del partido sin que haya una imposición del presidente Enrique Peña Nieto en la definición del próximo candidato presidencial del tricolor.

Considera que, de cara a la XXII Asamblea Nacional del PRI, el papel del mandatario debe ser “hacer política” y escuchar todas las voces. Dice que grupos como “Alianza Generacional” intentarán en ese cónclave que se garantice democracia interna, aclarar qué es el PRI y para qué quiere gobernar.

¿En este proceso de reflexión que realizan quienes están inconformes con el rumbo del partido se conforma una conspiración interna?

—No. Nada más lejano a eso. El objetivo no es destruir a nada ni a nadie, sino construir, es decir, una actitud conspiradora es una actitud alejada de los planteamientos del interés general, son pequeñas acciones de grupos que buscan el interés propio por encima de todos y no es el caso.

Lo que hacemos no tiene nada que ver contra nadie. Decimos que la competitividad del partido a nivel electoral, que es evidente, con la pérdida de 4 millones 700 mil votos de 2012 a la fecha está estrechamente relacionada con los mecanismos azolvados de democracia interna.

¿Qué necesita el PRI?

—Volverse a ver a sí mismo en términos de su naturaleza, de sus documentos básicos, de un partido que tiene compromisos con la historia de corte social, libertario y democrático, y debe plantearse una política pública a favor de la igualdad, del desarrollo equitativo del país y lo que no funcione no está bien.

No estamos diciendo nada que tenga un sentido personal, de grilla o que se quiera lastimar a alguien, al contrario, estamos diciendo que llegó el momento de fortalecernos, si algo no ha funcionado hay que cambiarlo.

¿Es una suma de grupos priístas inconformes que va contra el presidente Peña Nieto?

—No. Eso sería una cuestión falsa y una equivocación. No se podría buscar fortalecer al partido lastimando a la institución presidencial, no tiene lógica. Lo que decimos es que el PRI debe ser escuchado, el partido es una entidad viva que no se resuelve sólo en una dirigencia en turno escuchando a los militantes de todo el país.

Pero ustedes quieren que se democratice la selección del candidato y no haya “un gran elector”.

—Ese tema lo resolvimos desde [Luis Donaldo] Colosio, o sea, nuestros procesos electivos de candidatos siempre han buscado el máximo consenso del priísmo, porque si no tienes la fuerza para asegurar el apoyo de tu militancia, porque considera legítimo ese proceso, cómo vas a poder ganar el de afuera.

¿Y no imponer...?

—Bueno, es que la política no es imposición, es convencimiento. La política es la posibilidad de evitar la guerra. La política es la capacidad de gestionar el conflicto. Rumbo a la XXII Asamblea Nacional no sólo el presidente Peña debe escuchar a todos, no sólo él, sino a toda la dirigencia y nosotros escucharnos unos a otros.

Alianza Generacional...

—Bueno hay reuniones de este tipo por todo el país, en lugar de preocuparnos hay que alentarlas, porque somos un partido vivo, porque de lo que hablamos es de la generación de anticuerpos ante los males que nos aquejan.

Alianza Generacional es un grupo del PRI que ha existido desde hace muchos años y hemos decidido volver a reunirnos, porque estamos preocupados por el rumbo que lleva nuestro partido y pensamos que la asamblea es una oportunidad para retomar las cosas.

Primero, la democracia interna que está relacionada con la competitividad electoral, además necesitamos repensar a fin de entender qué somos para poder comunicarlo con la gente y comprometernos a seguirlo y tres, para qué queremos el poder, ¿vamos a ser capaces de corregir lo que no funciona?

¿Qué ha motivado que surjan estas posiciones contrarias a la del liderazgo del partido?

—Pues que el PRI es un partido diverso y eso no quiere decir que la única expresión del priísmo nacional sea la que se deriva de una dirigencia. Habemos muchos priístas y habemos priístas que entendemos que el PRI no puede estar subordinado al gobierno.

¿El Presidente tiene el control del partido?, ¿están combatiendo eso?

—El presidente Peña Nieto es un militante distinguido y creo que la democracia interna, sus reglamentos, sus instituciones, los elementos que nos hemos dado para gobernarnos son los elementos que controlan al partido, es decir, no es el partido de un hombre, no somos Morena, ni una iglesia creada para enaltecer las virtudes de una persona, somos una organización amplia y diversa que tiene instituciones en sus documentos básicos.

¿La XXII Asamblea Nacional representa un riesgo para el PRI?

—Si pensamos que la asamblea debe ser un ejercicio en extremo formal, cosmético, ya nos equivocamos y el PRI no podrá rendir buenas cuentas, porque no escuchó y no se permitió cambiar. El PRI es el partido que más ha cambiado, lo hace porque las cosas no funcionan y ahorita las cifras nos dicen que lo que estamos haciendo no lo hacemos bien y en consecuencia hay que actuar.

Los priístas inconformes exigen que no se abran las puertas para que el candidato en 2018 no sea un personaje vinculado con el PAN o que no tenga prestigio partidista, ¿esa será la batalla en la asamblea?

—No creo que el tema sea crear una asamblea en función de uno u otro interés personalista, eso sería terrible, no sería política de altura, sería una grilla barata. Aquí se trata de dotarnos de los reglamentos internos para tener una elección de candidato o candidata presidencial que cuente con la legitimidad absoluta de la inmensa mayoría los militantes del PRI.

Los candidatos tienen límites, lo que no tiene límites y es perfectamente claro es consultarle a la base e incluso abrir la posibilidad de que se postulen. No entiendo por qué no permitir a quienes crean que cuentan con los elementos necesarios para recibir ese honor que lo exprese y lo lleve a una consulta.

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