Se encuentra usted aquí

Regresan a San Lázaro bajo crisis

Legisladores del PRD tomaron la tribuna y protestaron contra el gasolinazo que se prevé para este mes (HORACIO JIMÉNEZ. EL UNIVERSAL)
02/02/2017
02:15
-A +A

[email protected]

Están de regreso y son lo mismo. Diputados y senadores se congregan en San Lázaro y por goteo, y luego en grupos, entran al reluciente salón de plenos; están de vuelta después del gasolinazo, del escándalo del bono secreto y de renunciar —eso han dicho— a ingresos varios, y aunque ríen, como antes, y le dan rienda suelta a la grilla, como siempre, una sombra leve recorre el iluminadísimo lugar.

Están citados a sesión de Congreso General, hecho que se consuma, literal, en un segundo, cuando el presidente de la Cámara de Diputados, Javier Bolaños (PAN), toca la campana insignia de la Mesa Directiva. Así, sin que el badajo de la campanilla baile dentro de la cavidad de plata.

¡Ah! Aquellos tiempos en que los presidentes de las cámaras sacudían la campana para abrir y cerrar sesión, y marcaban la atmósfera con un timbre de entusiasmo, alegría, gusto, quizá ese estilo moderado de Manlio Fabio Beltrones, allá en Xicoténcatl 9, recinto que pudiera caber muchas veces en este salón de sesiones que, por cierto, se construyó con recursos de la administración de la abundancia, esa que daba la “Gallina de los Huevos de Oro”.

Exacto. Nada es como fue. Y los legisladores están aquí para corroborarlo. La calle trae el rumor de las protestas por carestía andante, precios de combustibles al alza. El Palacio Legislativo se blinda. Rejas perimetrales, puertas de acceso al edificio “A”, donde está el salón de sesiones, y áreas de oficinas de los órganos legislativos están protegidas por personal de resguardo local y los refuerzos del Senado.

Diputados y senadores son lo mismo. Llegan tarde. La sesión de las 11 horas, abre a las 11:40 horas, con los diputados ausentes, 163, sale una Cámara de Senadores o una lista de plurinominales que se puede dar de baja.

Además, dejaron de venir 49 legisladores, con los que se formaría una bancada de peso en la Cámara Alta. Traen el estilo de antes, y de ello hará despliegue el PRD con protestas —“¡No al muro! ¡No al muro! ¡No al muro!”—, una vez que se fueron las visitas, los senadores, que no quisieron quedarse a celebrar con la Cámara Baja, la Constitución de 1917, por su centenario. Que tienen su festejo aparte.

Los coordinadores de las bancadas del PRI, el diputado César Camacho y el senador Emilio Gamboa Patrón, como es tradición en los priístas, se han encontrado en las oficinas del anfitrión, y van juntos al salón de sesiones. Han tomado café, tejido fino su oficio del trato político. Ocupados, dice el yucateco, en los asuntos parlamentarios.

Entran al pasillo central del salón de sesiones, que es el espacio de los priístas aun cuando fueron oposición.

Los vacíos están cubiertos con extras, o sea gente que no son legisladores. Los panistas agrupados a la derecha están lejos de una izquierda a la que le faltan los senadores del PT, que en realidad son de Morena, y que no han venido a la sesión, que tiene como objeto instalar legalmente el periodo de sesiones del Congreso de la Unión.

Y si el Congreso queda abierto en un segundo, la sesión abarca cinco minutos, con la entonación del Himno Nacional y la lectura del acta que se vota a mano alzada. Lo que sigue es media hora de convivencia de la clase política.

El senador Luis Sánchez Jiménez (PRD) dice que en el ambiente había algo diferente, nuevo. Una zozobra por lo que pueda venir en estos tiempos complejos. Una sombra en una clase feliz.

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

COMENTARIOS