Crónica. La batucada azul dio pie a la pasarela de presidenciables

A la ceremonia asistieron 3 mil panistas, quienes escucharon el llamado de unidad del presidente nacional del partido, Ricardo Anaya Cortés. (ALEJANDRO ACOSTA. EL UNIVERSAL)
23/01/2017
02:26
Misael Zavala/enviado
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El llamado a anular la división panista duró poco entre la huestes que atiborraron de azul y blanco las instalaciones de la Expo Santa Fe.

La asamblea nacional blanquiazul inicia como fiesta: batucadas, bandas de música de la Marina y hasta taconazos de bailables jarochos amenizan la llegada de sus líderes, aquellos que toman las decisiones clave en el partido.

De pronto el aplausometro se enciende, las pugnas internas y los favoritismos hacía unos y otros comienzan a surgir entre los gritos de los más de 3 mil militantes.

La primera que causa revuelo entre un mar de cámaras y gritos es la ex primera dama Margarita Zavala, aspirante a la candidatura presidencial, quien reparte selfies y autógrafos de su nuevo libro.

Minutos después entra su esposo, el ex presidente Felipe Calderón, quien aunque lo niega, sigue teniendo sus fans en el partido.

Como si rechazara una confrontación, el presidente nacional del PAN, Ricardo Anaya, entra por una puerta VIP ubicada al otro extremo de la entrada principal. Un tumulto de panistas, en su mayoría jóvenes, se arremolina junto a él, mientras que se toma fotos y los tambores de la batucada arrecian su sonido. Está en su cancha y tiene a los suyos en las mejores filas.

La gran ausencia es Rafael Moreno Valle, gobernador de Puebla y también aspirante a la candidatura presidencial de cara a 2018.

El encuentro Zavala-Anaya se concreta en una de las escalinatas para subir al templete principal. Se saludan, pero es una cortesía fría, no cruzan palabra; lo mismo hace Anaya con Felipe Calderón: un trato hermético.

En el templete, el ex presidente de México se sienta a la izquierda de Anaya, justo al lado del gobernador de Chihuahua, Javier Corral. La incomodidad del lugar donde lo ubican se refleja en la mirada y los aplausos poco expresivos del ex mandatario. Margarita Zavala se sienta un lugar atrás.

El mensaje de unidad de Anaya dura poco. Al concluir el evento, Margarita Zavala baja del templete y dice que su líder nacional está concentrado en sí mismo; reprocha spots y, de paso, advierte que los resultados electorales se ponen en riesgo cuando hay intereses personales de por medio.

Cuando se va Anaya todo se apaga. La batucada se retira del lugar que de a poco queda vacío.

En la pasarela panista se ve a Luis Alberto Villarreal, ex coordinador de diputados, señalado por el escándalo de los “moches” y plenarias con mujeres, elegido consejero, así como a Rafael Medina Pederzini, uno de los panistas que fueron presos en Brasil, acusados de agresiones en el Mundial de Futbol.

La fiesta blanquiazul continúa con una reunión en privado en la que gobernadores del PAN y Ricardo Anaya hacen de todo a fin de persuadir a Josefina Vázquez Mota, ex candidata presidencial, para ser la próxima candidata a gobernador por el Estado de México. La pelota queda en su cancha.

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