Forenses piden reunión de peritos para aclarar pesquisa

Anuncian que acompañarán mecanismo de seguimiento de la CIDH; apoyaremos a familias de los normalistas hasta hallar la verdad: Dore tti
Mercedes Doretti y Miguel Nieva, peritos del Equipo Argentino de Antropología Forense, revelaron que no hay pruebas científicas ni biológicas que confirmen que los 43 estudiantes de Ayotzinapa fueron incinerados en Cocula (ALEX CRUZ. EFE)
26/09/2016
02:04
Cristina Pérez-Stadelmann
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Fue en 1984 cuando Mercedes Doretti cofundó el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), a raíz de la recuperación de los restos de personas que habían sido desaparecidas por el Estado en la última dictadura militar en Argentina. Hoy anuncia que a partir del próximo mes de octubre acompañarán el proceso de mecanismo especial de seguimiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos respecto al caso Ayotzinapa.

Frente a la posibilidad de un quinto peritaje en el basurero de Cocula, la antropóloga refiere: “Nosotros lo que hemos solicitado en distintas oportunidades es una junta de peritos, con todos los que han intervenido, así es como normalmente se resuelven las diferencias y esto hasta ahora no se ha dado, y no sé a que atribuirlo. Hemos hecho pública nuestra información y con todo gusto podemos sentarnos a conversar con los distintos peritos que han intervenido.

“Con todo lo que reunimos, no encontramos evidencia de un fuego de las dimensiones que serían necesarias en caso de que se hubiera incinerado a los 43 estudiantes; y por el momento no hay identificación que confirme la presencia de estudiantes ahí; sólo encontramos restos de otras personas”, señala la especialista.

Indica que la investigación del EAAF “es absolutamente complementaria con el estudio realizado por el doctor Torero, como experto del GIEI. Ambos llegamos a la misma conclusión, utilizando en algunos casos la misma evidencia o distintas; pero estamos totalmente en la misma posición. Fue muy importante que se trajera a [José] Torero y sus investigaciones en la Revista Science apoyan aún más lo que él sostuvo en su momento”. Hemos hecho aproximadamente 30 búsquedas más, pero éstas no se hacen públicas si los resultados no son significativos.

Doretti indica a EL UNIVERSAL que continua teniendo la misma opinión: “No hay elementos, y sigue sin haberlos en términos de evidencia física, para sostener la hipótesis oficial que la Procuraduría sostuvo de los 43 estudiantes en el basurero de Cocula. En este sentido hemos sido muy críticos, sobre todo a lo largo del primer año y medio”.

“Fuimos críticos por ejemplo respecto a la introducción de evidencia balística. Los inculpados decían que habían disparado sobre varios normalistas en la parte de arriba del basurero; sin embargo, el grueso de la evidencia la encontramos en la parte de abajo del basurero. Dejamos el basurero el 6 de noviembre, para después enterarnos que el 15 de diciembre el Ministerio Público, acompañado de peritos, había regresado al lugar sin avisarnos para recolectar cerca de 42 casquillos de proyectil en donde nosotros no habíamos encontrado nada.

“Todos los casquillos estaban en grupo cerca de una roca, cuando normalmente esta evidencia balística queda dispersa alrededor. También manifestamos un nivel de error muy importante respecto a los perfiles genéticos enviados a Innsbruck por parte de la PGR, 16 de los 42 perfiles estaban equivocados, por lo que la universidad acordó utilizar únicamente los perfiles o muestras obtenidos por el Equipo Argentino”, señala.

Doretti explica que se analizaron en su momento más de 60 mil fragmentos obtenidos del basurero de Cocula, todos ellos con alteraciones térmicas por el calor: quemados. “Esto nos llevó un año y medio de trabajo. Aún estamos esperando algunos resultados de los laboratorios de Innsbruck”.

A dos años de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos en Ayotzinapa, Doretti señala: “Nos interesa mucho dejar claro que seguimos trabajando en el caso, continuaremos apoyando a las familias hasta que se encuentre una respuesta. No dejaremos de hacerlo hasta que se llegue a la verdad”.

“Tratamos de no abundar mucho en nuestros comentarios, a menos que tengamos un hallazgo, de no ser así, no se hacen públicas nuestras intervenciones. Nuestro trabajo conlleva una enorme responsabilidad ante cada una de las familias del caso Ayotzinapa, porque ellos esperan un resultado de parte nuestra, y somos absolutamente transparentes”, afirma.

 

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