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Con la salida de Manlio Fabio Beltrones de la dirigencia nacional del PRI, el partido debe reconsiderar seleccionar a un nuevo presidente que mire a la militancia y, sobre todo, que tenga capacidad de negociación hacia adentro, consideraron politólogos.

Afirmaron que si bien la salida de Beltrones Rivera es el resultado de los malos resultados electorales, el partido debe apagar los focos rojos que tiene encendidos, “pero no únicamente por culpa de su ex presidente nacional”.

Víctor Alarcón, especialista de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), aseguró que si el Revolucionario Institucional quiere sobrevivir debe renovar su discurso, sobre todo en temas como la corrupción.

“Creo que si el PRI quiere sobrevivir en estas condiciones, sobre todo de cara a las elecciones de 2018, tiene que renovar su discurso, tiene que presentar otra cara y más ahora con hechos tan lamentables como el proceso electoral, como el enojo social que existe o el tema de la Ley 3de3”, dijo.

Al referirse a Manlio Fabio Beltrones, Alarcón explicó que su salida del PRI no necesariamente es parte de los malos resultados electorales, sino que puede ser el camino para 2018.

“Con todo esto, Manlio sale muy fortalecido y puede alentarse como candidato [presidencial] para 2018. El desmarcaje de Beltrones es para decir que él no forma parte de este esquema de malos resultados, él mismo critica esta relación con los gobernadores y la selección de candidatos”, afirmó.

Sin embargo, añadió, deberá asumir los costos, pues ahora que estará fuera de la dirigencia del partido tendrá una mayor libertad para hablar, pero también queda muy expuesto.

“Es un actor que no se va a hacer a un lado, si lo hace lo hará con la libertad de ser una voz abierta y de poder decir cómo y de qué manera ve la evolución y las condiciones del partido. Eso lo puede hacer en condición de precandidato a la Presidencia. Aunque también es necesario considerar que cuando alguien se sale de la fortaleza está expuesto; en el camino se puede volver vulnerable”, indicó.

El catedrático de la UAM consideró que el PRI deberá focalizar responsabilidades, pero sobre todo, atender nuevamente un proceso de renovación que lo ha envuelto incluso desde que Luis Donaldo Colosio fue dirigente nacional del partido.

Por su parte, el doctor en Gestión Estratégica y Políticas de Desarrollo, Édgar Ortiz Arellano, señaló que “la salida de Manlio Fabio del PRI no deja al partido a la deriva. Obviamente la renuncia responde a los resultados electorales recientes, pero el partido debe entrar en un proceso de autocrítica para recomponer la situación por la que atraviesa ahora. Debe apagar los focos rojos, más por lo que viene en 2018”.

El Revolucionario Institucional lo que debe hacer, expuso, es recomponer la situación que vive actualmente a partir de un proceso de autocrítica, porque los resultados electorales del 5 de junio pasado son un foco rojo de un posible escenario para 2018.

“El partido debe tratar de reestructurarse”, aseveró el catedrático de la UNAM, “seguramente hay varios interesados en dirigir al PRI, pero es necesario que quien llegue tenga una gran experiencia en asuntos electorales, en el manejo del discurso y comunicación política —que ha sido una de las deficiencias del gobierno federal e incluso del propio partido—, además de gran capacidad para poder negociar los intereses del partido y edificarse en torno a un gran proyecto nacional de cara a las elecciones de 2018”.

Consideró que la salida de Manlio Fabio Beltrones de la dirigencia del PRI responde a que el partido y sus aliados tratan de recomponer la estrategia e incluso buscar posicionar a un personaje para 2018.

Ortiz Arellano advirtió que Manlio Fabio Beltrones “resulta más peligroso fuera” de la dirigencia priísta.

“No sabemos dónde va a seguir, pero es cierto que se adapta a cualquier circunstancia”, mencionó.

Contra el autoritarismo. Por su parte, José Fernández Santillán, especialista de la Escuela Nacional de Educación, Humanidades y Ciencias Sociales del Tecnológico de Monterrey, consideró necesario que el PRI se democratice en su interior, para evitar volver a pasar por una derrota como la ocurrida el pasado 5 de junio.

“Muchos priístas están a favor del cambio y lo que el partido necesita es democratizarse, sobre todo tomar en cuenta las bases con las que se creó, dejar ya de lado los dedazos y el autoritarismo”, afirmó.

El experto añadió que es necesario determinar cómo se piensa relanzar al partido y guiarlo por el mejor camino para el proceso en 2018. Si bien, dijo, ha logrado sobrevivir a lo largo de los años, debe cambiar su estrategia para hacer frente a los nuevos retos que tiene en materia electoral.

“No hay que dar por muerto al PRI”, destacó, “si bien perdió gubernaturas, obtuvo mayoría en varios congresos locales y en un alto número de municipios. Pero deberá hacer más para enfrentar, primero, los tres procesos electorales del próximo año”, explicó.

Fernández Santillán consideró que la salida de Beltrones de la presidencia del partido fue apresurada, sobre todo porque la derrota electoral no fue su responsabilidad totalmente.

“El presidente del partido no es responsable de los malos gobiernos que hay en Veracruz, en Quintana Roo ni en Chihuahua. La renuncia de Manlio también puede leerse como estratégica, para evitar los ataques y críticas y formar así su camino hacia 2018. Beltrones es pieza clave para algunos políticos”, puntualizó.

Superar el 5 de junio. El coordinador del PRI en la Cámara de Diputados, César Camacho, afirmó que su partido no puede quedarse aturdido con lo que ocurrió en las elecciones del pasado 5 de junio, por lo que debe nombrar a un presidente que lo consolide y vaya por la preferencia de los ciudadanos que no tienen filiación partidaria.

Confió en que no tarde mucho la designación del nuevo dirigente nacional del PRI, quien deberá enfrentar el reto de “consolidar a nuestra organización, sectorial y territorialmente, e ir por los ciudadanos sin filiación partidaria”.

Señaló que el PRI necesita un dirigente “cuyo prestigio conozcamos todos los priístas” y que a su vez comprenda los “enormes retos”.

Recordó que estatutariamente está impedido para dirigir al PRI nacional, toda vez que quien ocupe ese cargo por más de 18 meses no puede ser nuevamente designado “y yo estuve 33 meses al frente del PRI”.

Admiten errores. El 23 de junio, Carolina Monroy del Mazo, presidenta interina del tricolor, dijo en entrevista con EL UNIVERSAL que su partido no ha perdido su tradicional voto duro, sólo recibió el castigo por gobiernos estatales opacos que hicieron caso omiso en materia de seguridad.

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