Entérate: Palabras de despedida de Barbosa a Camacho Solís

Versión estenográfica del mensaje del presidente del Senado de la República, Miguel Barbosa Huerta, durante el Homenaje Luctuoso de cuerpo presente al senador Manuel Camacho Solís
06/06/2015
12:31
Ciudad de México
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Por acuerdo de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores, llevamos a caboHomenaje Luctuoso al Senador Manuel Camacho Solís, estamos ante su féretro.

Se encuentran presentes su esposa Mónica, sus hijos Manuel, Juan, Lupita, Isabel, Inés y Leonor. El licenciado Luis Videgaray Caso, representante de Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de la República; el ministro Luis María Aguilar Morales, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

El diputado Julio César Moreno Rivera, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados; el doctor Miguel Ángel Mancera Espinosa, Jefe de Gobierno del Distrito Federal; el embajador Juan Manuel Gómez Robledo, en representación del Canciller José Antonio Meade Kuribreña.

Agradezco su presencia y la solidaridad que han expresado para con la familia y para con el Senado, por el fallecimiento de nuestro compañero Manuel Camacho Solís.

Quiero pedir a todas y a todos ustedes le brindemos de inicio, en este homenaje póstumo, como es práctica de la izquierda, un minuto de aplausos todos de pie.

Gracias.

Expreso nuestro más sentido pésame a los familiares y amigos de nuestro compañero.

A su esposa Mónica, a sus hijos Manuel, Juan, Lupita, Isabel, Inés y la pequeña Leonor, reciban nuestra solidaridad y afecto en estos momentos difíciles.

Agradezco la presencia de los titulares y representantes de los Poderes de la Unión, de las autoridades de la Ciudad de México, de la Secretaría de Relaciones Exteriores, de las dependencias e instituciones que encabezó y en las cuales contribuyó, así como de amigos y colaboradores de nuestro compañero.

Hago especial referencia a Carito, su permanente compañera de trabajo, de verdad nuestro cariño para ti también, Carito.

Pueblo, poder, territorio; autonomía y soberanía; derechos y obligaciones; coerción y consenso. El Estado es la forma de organización social y política más importante y compleja que ha construido la Humanidad.

El Estado mexicano está en renovación permanente. Ciento veinte millones de personas, un inmenso territorio, una sociedad pluricultural y pluriétnica, una población marcada por la desigualdad y la pobreza. En nuestra historia han existido hombres que han podido vislumbrar el presente y el futuro de nuestra patria. Hemos contado con grandes estadistas mexicanos.

Estadista es la persona con gran saber y experiencia en los asuntos del Estado. Manuel Camacho era eso, un estadista; un hombre sabio y experimentado en los asuntos del Estado.

Ser estadista requiere conocimiento, experiencia, compromiso, congruencia, valor y un temple especial. Debe tener la visión amplia y al mismo tiempo precisa, para vislumbrar en los complicados escenarios del día a día los elementos fundamentales de la acción pública. Debe poseer un corazón fuerte para soportar las presiones de ejercer la autoridad. Debe ser sabio, para actuar de acuerdo a la justicia, la democracia y la verdad. El estadista debe ser capaz de ver el futuro a partir de un nebuloso presente.

Ante un problema o circunstancia en donde la mayoría vislumbra el caos, el estadista es capaz de encontrar opciones y soluciones. Ante la parálisis, el estadista impulsa cambios. Ante el miedo y la zozobra, genera tranquilidad.

Manuel Camacho Solís fue un estadista en este amplio significado de la palabra, que contribuyó a las grandes y mejores causas de México. Su obra, su trabajo e influencia se ven y se sienten en varios aspectos de nuestra vida pública: en la construcción de la paz, en el desarrollo político de la Ciudad de México, en el avance de la transición democrática, en la seguridad nacional, en la defensa de los recursos energéticos y en el análisis diario de nuestra realidad.

Manuel Camacho tenía el conocimiento y la experiencia que le permitían construir estrategias y tácticas para enfrentar los problemas nacionales, no desde el punto de vista de un hombre o de un partido, sino desde la visión amplia de los intereses de la Nación y en beneficio de la sociedad.

Esta legislatura tuvo el privilegio de contar con Manuel Camacho Solís, de conocer sus puntos de vista, sus razonamientos como legislador y como hombre de Estado; de debatir sus propuestas en este pleno y en comisiones; de conocer sus iniciativas y de compartir una cotidianidad que nos hizo compañeros y amigos.

Que privilegio de haber tenido esa oportunidad de ser compañeros y amigos.

México necesita más estadistas como Manuel Camacho Solís. En estos difíciles momentos, cuando se requiere de gran visión, de talento en la conducción política y de sensibilidad para construir acuerdos, vamos a extrañar aún más a nuestro amigo y compañero.

Manuel Camacho se va cuando el país necesita más que nunca de mentes lúcidas, de acciones responsables y de compromisos claros con la democracia y con el país.

Su partida nos compromete a realizar esfuerzos adicionales y extraordinarios, para enfrentar en unidad y con visión los grandes problemas nacionales.

Rendimos homenaje a Manuel Camacho Solís: al economista, profesor, investigador, columnista; al hombre progresista e impulsor de la democracia y de la construcción de la buena política.

Decimos adiós al compañero y amigo de principios, de honor y de trabajo. Un hombre fundamental de la política mexicana.

Se ha ido rodeado del amor de su esposa, hijos e hijas, del cariño de sus hermanos y amigos, y de la solidaridad y reconocimiento de sus compañeros.

A su esposa, a sus hijos e hijas, a sus hermanos y familiares, Manuel les deja una enorme herencia: la de la congruencia, la del honor, la del amor por México.

Hoy se despide de su vida material, queda su legado como una herencia rica en conocimientos y en convicciones democráticas para todos nosotros.

El Senado de la República está de luto.

Que descanse en paz.

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