"Debacle, si hubiéramos perdido en todos lados"

En el DF, hubo voto de castigo por cómo se gobierna, acepta; "no habrá reedición del Pacto por México", dice
Zambrano Grijalva adelanta que con estos resultados nadie en su sano juicio podría pensar que la izquierda ganará las elecciones de 2018 (Foto: YADÍN XOLALPA. EL UNIVERSAL)
26/06/2015
03:09
Misael Zavala
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Después de operar en Michoacán para que Silvano Aureoles ganara la gubernatura, Jesús Zambrano Grijalva, ex presidente nacional del PRD, se alista a cambiar de oficina de la colonia Roma a San Lázaro, donde es una de las cartas para encabezar al grupo parlamentario en la próxima Legislatura.

En sus oficinas de Monterrey 50 en el Distrito Federal, el ex dirigente nacional del partido niega que una debacle azote al PRD después de las elecciones del 7 de junio, sin embargo hay descalabros fuertes como el Distrito Federal, donde fue una conjugación de falta de acompañamiento perredista y la corrupción en delegaciones, así como decisiones muy duras de parte del gobierno de Miguel Ángel Mancera que incidieron en un voto de castigo.

En el balance de las elecciones, Zambrano Grijalva adelanta que con estos resultados nadie en su sano juicio podría pensar que la izquierda ganará las elecciones de 2018, mucho menos sin una gran unidad de los partidos de esta ala. A pesar de que procurarán conformar una gran alianza, incluso con Morena, no le impide decir que Andrés Manuel López Obrador tiene un síndrome de “mesías”.

Un hecho que Zambrano ve como positivo es que los presidentes en funciones del PRI, César Camacho, y PAN, Gustavo Madero, al igual que él, también serán diputados en la Legislatura que arranca en septiembre.

En diciembre de 2012, Zambrano, en su calidad de líder del sol azteca, así como Madero y Camacho, firmaron el Pacto por México, que permitió sacar reformas estructurales para el país. Para el ex dirigente, no hay arrepentimientos de ningún tipo en pactar con fuerzas políticas discordantes, sin embargo, actualmente, descarta que haya otro acuerdo de este tipo.

La posición del PRD, con 56 diputados que compondrán su bancada en septiembre, será “férrea pero no irracional”, a su vez intransigente con las decisiones que perjudiquen al país.

¿Se dice que estas elecciones confirman la debacle del PRD?

—En una pretensión de objetividad de mi parte, diré que es un resultado de claroscuros, parto de que en ninguna elección se gana todo ni se pierde todo, ciertamente quedamos por debajo de las expectativas que se tenían en el escenario más conservador.

En el ajuste de números vamos a quedar en 12%, nosotros pensábamos que un resultado bueno, a secas, podría ser 15% que nos situaba en el escenario del tradicional voto duro del partido.

Debacle hubiera sido que hubiéramos perdido en todos lados, que el PRD como lo vaticinaban en Morena, íbamos a quedar por debajo del 10% y que ellos se colocarían como la tercera fuerza del país y la primera de la izquierda, pues no sucedió y no lo puedo ver como una debacle. Ganamos Michoacán, que se pueden ver como un ajuste porque perdimos Guerrero.

¿No es una debacle para el PRD?

—El resultado, finalmente, no es el de una debacle, sí de importantes descalabros, eso no lo quiero minimizar, porque justamente en derrotas como la de la capital del país nos deben hacer ver a nosotros como PRD que hay cosas que no estamos haciendo bien como gobiernos y como partido.

¿El PRD le dejó rienda suelta a Miguel Mancera y por eso los malos resultados en el DF?

—Yo respeto y seguiré respetando la decisión de Mancera de no afiliarse al PRD, de seguirse manteniendo como una figura independiente, pero eso no nos aleja ni a él de la responsabilidad de comprometerse con principios de izquierda, porque él se ha refrendado reiteradamente como hombre de izquierda y tampoco aleja al PRD de la responsabilidad de que siendo partido, el más importante de los que lo llevaron a llegar a la jefatura de gobierno, no puede alejarse de la responsabilidad de estar cercano y buscando incidir en las políticas gubernamentales.

Sí hubo una falta de acompañamiento mutuo suficiente entre el papel del jefe de gobierno de la ciudad y lo elemental que pudiera haber discutido con el PRD para ver las políticas públicas, las decisiones que tomaría.

¿Hubo voto de castigo para el PRD y Miguel Ángel Mancera?

—Debemos asumir que ahí tenemos un voto de castigo que nos está hablando de que la gente no está contenta con la manera en que el PRD ha venido gobernando, es un voto de castigo para los gobiernos delegacionales y para el gobierno central en la ciudad y es un voto de castigo para nosotros como partido porque en una parte importante de la definición de las candidaturas se hizo pensando a la usanza vieja de que teníamos escriturados los votos y confianza de la gente.

Hay señalamientos muy fuertes de corrupción en varias delegaciones, estamos obligados a revisar y actuar predicando con el ejemplo.

Y con esto hay riesgo de perder el Distrito Federal en 2018…

—Los riesgos siempre hay que asumirlos como algo que está presente, porque hoy más que nunca queda claro que no están escriturados los votos, yo tengo confianza en que ese riesgo, el reto de ganar la elección de 2018 en la capital, lo podemos enfrentar exitosamente y por lo tanto el riesgo de perder el DF lo superemos y que no hagamos realidad los deseos de quienes nos quieren desterrar de la capital.

¿Gana López Obrador y pierde Mancera, pensando en 2018?

—Es muy temprano para hablar de cómo podrían andar los momios, como se dice coloquialmente, rumbo al 2018. Un Andrés Manuel con un partido del 8%, ¿verdaderamente piensa que tiene ganada la Presidencia? Sólo en alguien que no está bien de sus facultades mentales o que quiere engañar a la sociedad creando falsos espejismos o en alguien que verdaderamente tiene un síndrome de ‘mesías’, pues podría estar diciendo eso desde hoy.

¿Es necesaria una alianza del PRD y Morena para 2018?

—Es necesario avanzar en la unidad de las izquierdas. El PRD ha pugnado siempre por esa unidad de las izquierdas, hoy tenemos que redoblar esfuerzos, si otros no lo quieren asumir y piensan que todo lo demás está podrido menos ellos, como lo ha dicho Andrés Manuel, a fuerza ni los zapatos entran, pero por nosotros no quedará.

¿El PRD sin Morena, podría dar la batalla en las presidenciales?

—Yo creo que como estamos hoy, nadie en su sano juicio podría pensar en la izquierda que ganaría la elección, Morena menos que el PRD, se quedaron en 8% y nosotros en 12%. Sería una absoluta locura o una insensatez.

¿Cómo ve a Mancera en la candidatura presidencial del PRD?

—Yo no lo descarto, pero tampoco a nadie, a nadie que desde la izquierda pueda proyectarse. Sé que Graco Ramírez manifestó su deseo de ser considerado, pero hay otras figuras del ámbito de la sociedad civil, académico, intelectual, pueden afianzarse o aparecer en el escenario político de aquí a dos años, con la velocidad vertiginosa de los acontecimientos.

¿Pero ve madera a Mancera para ser candidato, para presidente?

—Insisto, no descalifico a nadie, tiene por lo menos dos años más Mancera para avanzar en esta perspectiva que estoy señalando y que si efectivamente quiere ser considerado como un candidato viable y con probabilidades reales de triunfar, tendrán que hacerse cosas que hasta hoy no se han hecho de una mayor claridad en las acciones de gobierno y también en hacerse presente en otras partes del país.

¿El PRD tendría que refundarse, como algunos perredistas lo piden?

—El PRD debe necesariamente cambiar, para lograr un relanzamiento. Hay quienes hablan de una refundación pero a mí no me gusta el término refundación, pero si fuera necesario tampoco me detengo en discutir en pelearme. Necesitamos una reforma muy profunda en el PRD que pase por analizar autocríticamente todo esto, de cómo ejercemos gobierno, cómo designamos candidatos.

¿Jesús Zambrano tiene las tablas, la experiencia política para ser coordinador del PRD en la Cámara de Diputados?

—Eso que lo decidan los compañeros integrantes del grupo parlamentario del PRD. Si yo tengo esa responsabilidad haré todo lo posible por asumirla con todo lo que tengo de experiencia, inteligencia y responsabilidad.

¿Serán una oposición férrea?

—Sí, vamos a ser una oposición férrea pero no irracional. Seremos una oposición intransigente en los temas que le perjudiquen a la gente y al país, pero una izquierda dispuesta a construir acuerdos en todo aquello que no signifiquen retrocesos, al contrario, que signifiquen situaciones positivas para el desarrollo social, económico, de no dar ninguna marcha atrás en materia de derechos humanos.

Los tres líderes de las principales fuerzas políticas (PRI, PAN y PRD), que firmaron el Pacto por México en 2012, estarán en la Cámara, ¿podría reeditarse un Pacto?

—En primer lugar, el Pacto murió hace dos años y medio, lo mataron PRI y PAN con sus reformas retrógradas y lo muerto ya no revive. Dice el refrán que nunca segundas partes fueron buenas. Pero tenemos la ventaja de que quienes construimos acuerdos en años anteriores vamos a estar ahí presentes y, por lo tanto, nos conocemos muy bien, que sabemos nuestras virtudes y nuestros defectos, o como se dice coloquialmente de qué pata cojeamos.

¿Entonces no hay condiciones?

—Tengo la convicción de que no hay condiciones para una reedición del Pacto. El gobierno de Peña Nieto está sumido en el descrédito, erosionado por escándalos de corrupción e incapaz de poder dar un giro a la política económica y sigue preso y cómplice, al mismo tiempo, de políticas neoliberales depredadoras que aumentan la desigualdad social, la base de pobres, pues ya no hay bonos democráticos a los que le puedas apostar ahí.

¿Para Zambrano fue un error haber firmado el Pacto por México?

—En su momento fue una concepción correcta, adecuada, que hoy en todo caso los aspectos que lamentablemente no aterrizaron como debíamos haberlo hecho, por la celeridad.

¿Se arrepiente?

—No soy de los que se arrepiente.

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