El suicida. Una carta falsa acusa un "desfalco" en el PRD

La muerte de Julio de Caso llevó a manos anónimas a escribir un texto a su nombre
El 4 de junio, el ex secretario de Finanzas del PRD, Julio Manuel de Caso González, fue hallado sin vida al interior de las oficinas del partido en la colonia Roma Sur. Archivo
22/06/2015
03:22
Jorge Ramos Pérez
Ciudad de México
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Es una historia que implica una muerte, una carta póstuma falsa y un caso cerrado por la autoridad. Al suicidio de Julio Manuel de Caso González, secretario de Finanzas del Partido de la Revolución Democrática en el Distrito Federal, le siguió la conclusión como suicidio por parte de la Procuraduría General Justicia. Pero a la trama se suma una carta falsa que busca manchar a actores políticos en la danza de 20 millones de pesos en efectivo.

El mensaje de la carta es contundente: “Decido dejar este mundo por lo que me han obligado a hacer y hoy es el mejor día para dar a conocer que entregué 20 millones de pesos en efectivo a René Bejarano, él es quien manipula y organiza todas las acciones de AMLO, manipulando a la gente de la CNTE y desacreditando a Felipe Calderón, Cuauhtémoc Cárdenas y Enrique Peña Nieto”.

El texto de dos cuartillas en letra manuscrita llega en un sobre sin remitente a la redacción de EL UNIVERSAL, con los supuestos argumentos de por qué recurrió al suicidio la madrugada del jueves 4 de junio, quien hasta ese momento era el secretario de Finanzas del PRD en la capital del país. Sin fecha, sólo al final su nombre “Julio Manuel de Caso González”.

Pero ni su familia, amigos, el partido ni la procuraduría dan por válido el testimonio.

Miembro de la logia masónica, a sus 63 años de edad, De Caso González había tenido diversos cargos en delegaciones —desde que la ciudad de México era Departamento del DF— hasta ser uno de los más cercanos colaboradores de Héctor Serrano en la Secretaría de Gobierno con Miguel Ángel Mancera. Fue creador de una universidad especializada en formar contadores públicos y administradores.

A finales de los 90 llegó a un puesto directivo en una delegación. Un joven médico le pidió que no lo despidiera, pues acababa de casarse. “Yo no despido a nadie, el principal activo es la gente”, le dijo De Caso. El joven médico no fue despedido. Hoy ese doctor es Armando Ahued es el secretario de Salud del gobierno del DF.

Era un hombre pulcro. Sus camisas blancas con la corbata combinada con el pañuelo en la bolsa del saco. Trabajaba muchas horas, más con el proceso electoral encima. De los tres días a la semana que había reunión de “cuarto de guerra” a las siete de la mañana con el presidente del partido, Raúl Flores, a todas llegaba impecable. Perdía un poco la compostura cuando jugaba su equipo favorito de futbol, el América, porque hasta el anillo de las famosas Águilas era parte de su atuendo.

Algunas semanas antes del 4 de junio llegaba a las reuniones pero dormitaba en plena junta. Su aspecto lucía desaliñado. Casi dormía en las oficinas del partido, en la colonia Roma. Su salud estaba mermada por un mal en la tiroides, una gastritis galopante y el desgaste de la visión en un ojo. Algunos atribuían el cambio también a problemas personales en su familia, actuales y otros derivados del divorcio de hace casi 20 años de su primer matrimonio.

Alrededor de las 3:10 de la madrugada del 4 de junio timbraron varios teléfonos celulares. Uno de ellos fue el del presidente del PRD en el DF, Raúl Flores, para enterarle que De Caso estaba muerto en las oficinas del partido. La esposa de Julio de Caso, Pilar García, también fue avisada y enseguida Roberto Rebollo, a quien le pidieron que acudiera porque su compadre había sufrido un “accidente, una desgracia. Que por favor estuviera ahí, para que hubiera una cara conocida con Pilar”.

La policía estaba en plena faena cuando llegaron. Ni la viuda pudo ver el cuerpo sostenido de una soga en el cuello y con un disparo en la cabeza. Con ropa oscura, erguido, con el pie derecho atorado en una escalera. No le dijeron que estaba muerto. Les pidieron retirarse y minutos antes de las 7:00 horas, según el relato de Rebollo, alguien llamó por teléfono a Pilar García: “escuchamos en la radio que Julio se suicidó con un balazo en la cabeza y que se ahorcó”.

Apenas una hora y media más tarde la procuraduría capitalina confirmó la causa: suicidio. Raúl Flores también lo reiteró en conferencia de prensa: causas personales orillaron al suicidio de quien fue el enviado de Héctor Serrano para controlar las finanzas del PRD capitalino.

El redactor de la carta, que para Raúl Flores es apócrifa, escribió que supuestamente Julio de Caso tomó una decisión difícil como única forma de salir de “este maldito laberinto”, y que “cuando llegue esta carta, seguro ya no estaré aquí”. Añade que hizo “cosas indebidas”.

En la carta falsa explica que no tiene cómo comprobar los 20 millones de pesos que supuestamente dio a Bejarano y “he decidido quitarme la vida, lo pude hacer en cualquier lugar, sin embargo, lo haré en estas oficinas del PRD para que con mi sangre queden manchados todos aquellos que me obligaron a traicionar a mi familia, amigos y a México”.

Jorge Lomas, a cargo hoy de las finanzas del PRD tras la muerte de Julio de Caso, señala: “Bueno, 20 millones sería algo muy notorio para las cuentas del partido. Este año vamos a recibir 110 millones de pesos para actividades ordinarias y nos dieron 33 millones para financiar las campañas 2015. No hay manera”.

“Es una infamia más”, dice René Bejarano, acostumbrado a ser la pera de boxeo. Nunca tuvo tratos con él y apenas si lo vio en alguna reunión partidista, recuerda. Enrique Vargas, miembro de la corriente de Bejarano, secretario general del PRD capitalino, dejó en manos de Flores el manejo de los recursos perredistas.

Familiares directos de Julio de Caso negaron la existencia de algún mensaje. La PGJDF ratificó: Fue suicidio y no existe ningún tipo de escrito en el expediente. EL UNIVERSAL obtuvo varios textos escritos de puño y letra de Julio de Caso, para contrastarlos.

“No hubo ningún tipo de mensaje o comunicado por parte de Julio. Yo en lo personal no recibí nada y hasta donde tengo entendido la familia tampoco”, asegura Rebollo.

Al ver la carta, Rebollo responde: “Estoy seguro en un 100% que no es su letra, ni es la forma que tenía de expresarse. Hay palabras que no creo que usaría ni cómo pondría su nombre. Definitivamente ese documento estoy seguro que no lo escribió mi compadre”.

Raúl Flores señala: “La Procuraduría no encontró nada, ningún recado, por lo que el abogado del partido me ha expresado. Me extraña esa supuesta presión (a Julio de Caso), tiene un tono apócrifo”.

Al preguntar a Flores y a Lomas sobre las finanzas, el presidente del PRD precisa que “ha habido detalles administrativos, pero prácticamente las multas se han reducido a su mínima expresión. Y el artífice de un gasto estricto y puntual fue precisamente Julio de Caso. Por eso me parece verdaderamente extraño”.

Flores agrega: “Esun amarre de navajas, meter cosas que no van juntas. Que ese dinero fue para René Bejarano, luego para la CNTE, después para golpear a personajes políticos. Me parece que contiene los elementos para crear polémica pública. Creo que alguien quiere hacer daño y eso es totalmente condenable. Rechazo a quien intenta sembrar estas confusiones, nosotros hacemos política abierta, no maquinaciones”.

La procuraduría ha determinado ya que fue suicidio. Aunque Julio de Caso había expresado en vida su deseo de que su cuerpo fuera incinerado al morir, Ministerio Público pidió que no se cumpliera esa voluntad.

Si alguien “quiere hacer daño” con la carta apócrifa, como afirma Raúl Flores, lo propicia justo después del 7 de junio, cuando el PRD fue derrotado electoralmente en el DF y están en plena etapa de reparto de culpas.

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