Se encuentra usted aquí

"Dejamos un pedacito de corazón"

Monarca señala que a él y a la reina "les cuesta mucho decir adiós"
02/07/2015
02:45
Francisco Reséndiz / Enviado
Zacatecas
-A +A

[email protected]

Zacatecas, Zac.— Llovió fuerte en el último día de la visita de Estado de los reyes de España a México. El césped de los jardines de los museos de esta ciudad colonial se han inundado, casi no hay gente en la calle y los pocos que salen al paso gritan “viva el rey”.

Y aquí, entre museos, recuerdos del Primer Congreso Internacional de la Lengua Española, de la visita del rey Juan Carlos I, de la obra universal de Sor Juana Inés de la Cruz, Juan Ruiz de Alarcón, Octavio Paz, Salvador de Madariaga, del amor a México y del amor a España, de la Marcha de Zacatecas, un monarca se encontró con el Presidente de México.

Y fue aquí, a lo largo de un día nublado —con una Marcha de Zacatecas que sonó a la llegada del Presidente y del monarca, en aviones diferentes—, con lluvia y llovizna, con ventarrones y silencio en las calles, dos hombres, de la misma edad, de la misma generación y con una visión compartida, caminaron, hablaron, acordaron y reafirmaron la unión de mexicanos y españoles.

A punto de concluir la visita de Estado, en el último acto del rey, en el Museo Felguérez se dio un diálogo a través de su discurso y el mensaje del Presidente de México.

Felipe VI, emocionado, a veces con la voz quebrada, resumió: “Y es que nos cuesta mucho decir adiós a México, decirles adiós a los mexicanos. Y por eso sólo se me ocurre, señor Presidente, pedirle un último favor, que nos permita, a la reina y a mí, dejarles un pedacito de nuestro corazón aquí, en tierra mexicana. Hasta siempre, hasta pronto México”.

El Presidente le respondió minutos después: “Aquí deja, Su Majestad, un pedacito de su corazón. Pero, también, en ese corazón que deja en México, es el que nos hermana y que hace que esta alianza estratégica permita construir un porvenir más próspero para nuestras sociedades. Pero, lo más importante, permite reafirmar esta relación de amistad, que es inquebrantable”.

Cuando los reyes llegaron al municipio conurbado de Guadalupe, para visitar el Museo Virreinal, había 12 grados, ya los esperaban el mandatario mexicano y la primera dama. La gente les gritaba: “viva Letizia”, “viva el rey”, “viva el Presidente”, “viva Angélica”.

El Presidente y su esposa esperaban en la entrada del museo, salieron a su encuentro, se saludaron como grandes amigos. Caminaron, subieron unas escalinatas y se colocaron en el pórtico del Antiguo Colegio de Guadalupe. Ahí se tomaron la fotografía oficial de bienvenida. Fuera de protocolo, el gobernador Miguel Alonso Reyes se acercó y al final se fotografió con las dos parejas.

Ahí, el presidente Peña Nieto, la primera dama y los reyes de España hicieron un recorrido, visitaron la Portería del Antiguo Colegio de Guadalupe, el Claustro de San Francisco, la Escalera Regia, la Biblioteca Conventual, el Coro de Guadalupe y el Coro de la Capilla de Nápoles.

Se trasladaron entonces al Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez, fueron recibidos por el propio pintor y escultor. Ahí dieron dos breves discursos. Elogiaron a la virtuosa Zacatecas, recordaron a grandes literatos. El rey fue emotivo al despedirse.

“Decía Salvador de Madariaga que para los españoles América es una emoción. Y ese es el sentimiento que me invade en la última ocasión en la que voy a dirigirme públicamente a usted (el Presidente de México), a su esposa y a todos los presentes en esta visita, y a través de ustedes al querido pueblo mexicano”.

Agregaría: “No es mucho tiempo y, sin duda, México requiere y merece mucho más para disfrutar de su grandeza, su diversidad y su generosidad tan rotunda. Como tampoco dudo de que en estos tres días hayamos dado, señor Presidente, un impulso extraordinario a las relaciones de México y España. Pero, sobre todo, y lo que es más importante, hemos acercado mucho más a mexicanos y españoles”.

Dijo que tenía sentimientos recíprocos, pero cuando llega el momento de regresar a España “se me hace difícil expresar con palabras la emoción que sentimos la reina y yo al despedirnos de México.

“Y es que nos cuesta mucho decir adiós”, concluyó.

Los reyes comen con el Presidente y la primera dama en el Museo Rafael Coronel. Llueve fuerte.

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

COMENTARIOS