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Últimos minutos del preso 3578 en El Altiplano

En el video de la celda 20 que ocupaba el capo, se ve a un hombre nervioso antes de evadirse
El Chapo salió por un túnel de “alta tecnología” de 19 metros de profundidad para escapar del Cefereso Número 1 El Altiplano. Foto: JORGE ALVARADO. EL UNIVERSAL
15/07/2015
02:57
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Aunque las autoridades federales dicen que su comportamiento es natural por estar en una celda casi las 24 horas del día, el preso 3578 del Centro Federal de Readaptación Social Número 1 El Altiplano, se nota nervioso.

Es Joaquín El Chapo Guzmán en sus últimos minutos en la celda 20 del área de tratamientos especiales del penal, antes de evadir la seguridad aprovechando “dos puntos ciegos”.

Por el perfil clínico criminológico y peligrosidad del líder del Cártel de Sinaloa, el gobierno federal decidió recluirlo en la zona de tratamientos especiales en donde era vigilado las 24 horas del día con un circuito cerrado, pero no se tenía visibilidad en el área sanitaria y de regadera, la zona en la que  desemboca el túnel por donde inició su escape, que además no es posible observar, ante la existencia de una media barda instalada para respetar la privacidad del reo mientras se baña.

Son las 20:50 horas con 45 segundos. El Chapo Guzmán se prepara para su huida. Se para frente al punto ciego de la letrina y aprovecha para orinar; 24 segundos después se desplaza al punto ciego de la regadera.

A las 20:51 horas con 16 segundos, el reo 3578 se dirige hacia su cama, se acomoda el pantalón.  Va, viene, va, viene en cuatro ocasiones de su cama al lugar de la letrina, sus movimientos denotan nerviosismo.

En su celda se observa una chamarra colgada, un rollo de papel higiénico y un televisor portátil —permitido por el reglamento del penal—, en el que sólo puede ver televisión abierta.

Segundos después ingresa a la regadera, Joaquín Guzmán se agacha para levantar una especie de tapa, para dejar el hueco listo para fugarse por un túnel que lo llevará a una construcción en obra negra localizada a no más de dos kilómetros del penal federal.
Regresa de nuevo a su cama. Se da el tiempo de cambiarse de zapatos, deja la sandalias.

De nuevo camina a la regadera y a las 20:52 horas con 15 segundos del sábado 11 de julio, Guzmán Loera, el preso 3578, desaparece del ángulo de visión de su celador electrónico, se agacha, e inicia el recorrido por su ruta de escape subterránea, edificada por sus ingenieros, para lograr lo impensable. Se fuga de El Altiplano.

Código Rojo. De acuerdo con el comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, al momento de que el reo dejó de ser observado por el sistema de videovigilancia se aplicaron los protocolos de evasión.

Durante un mensaje a medios, Rubido García explicó que se emitió la alerta enseguida de que el personal se percató de la ausencia de El Chapo Guzmán.

“El protocolo establece que el personal que lo detecta envíe un mensaje vía radio con el Código Rojo, especificando el área donde se presenta el evento. El Código Rojo implica que de inmediato se asegure a la población interna y se suspenda toda entrada y salida de personas del centro federal”, dijo.

Explicó que los comandantes de la compañía, así como de la zona del conflicto y el director de seguridad, deben acudir de inmediato al área para verificar la ausencia del reo y en ese momento informar al director general, por lo que la Procuraduría General de la República (PGR) ya analiza si se siguió dicho protocolo.

El funcionario hizo énfasis en que el brazalete con el que contaba Joaquín Guzmán no tiene la capacidad de geolocalización como los que tienen los inculpados que enfrentan procesos en libertad.

Despliegue. Tras la evasión del capo, Monte Alejandro Rubido señaló que elementos de la Policías Federal, de la Defensa Nacional, la Armada de México, del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) y de las policías del Estado de México, fueron desplegados como parte del operativo para su recaptura.

Todos los mandos territoriales de la Sedena fueron alertados y se desplegaron 560 soldados y personal de inteligencia para establecer cercos en las zonas cercanas al penal, así como en aeropuertos del país.

La PF dispuso de 700 elementos en las casetas de cobro de las autopistas cercanas a El Altiplano y se tomó el control de los Aeropuertos de Toluca, ciudad de México y Atizapán.

“La Secretaría de Marina ordenó al personal que integra las bases de operación en Ixtapan de la Sal y en Valle de Bravo se movilizaran a las inmediaciones del penal de Almoloya de Juárez, a fin de establecer otros puestos de control”, indicó.

Se establecieron 16 bases de operación de la Armada de México, se emitieron alertas a los mandos navales distribuidos en ambos litorales del país y la Comisión de Seguridad Ciudadana del Estado de México implementó un  operativo con 450 elementos para labores de rastreo, así como mil más para patrullaje.

Interpol está alerta en 199 países para su captura, y en las fronteras de Guatemala, Honduras y El Salvador se sellaron las fronteras.

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