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La agenda ecológica del Papa

Laudato Si’ está dirigida no sólo a los católicos, sino a todos aquéllos que puedan contribuir a detener la degradación del planeta
11/07/2015
01:20
Simone Lucatello / Colaboración especial
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La reciente publicación de la encíclica papal —documento que el Papa envía a los obispos del mundo sobre algún aspecto de la doctrina católica— bajo el título Laudato Si’ (Alabado Seas), ha suscitado diferentes reacciones en los ámbitos académico, científico y en la opinión pública global.

Laudato Si’ está dirigida no sólo a los católicos, sino a todos aquéllos que puedan contribuir a detener la degradación del planeta, “la casa común —oikós en griego— que Dios nos ha confiado”. La encíclica es, en suma, un homenaje —en muchos pasajes muy explícitos— a las ciencias naturales y a los movimientos sociales que han apoyado la preservación del medio ambiente del planeta hasta ahora. La parte central del documento es un compendio exhaustivo de todas las batallas ecológicas en curso.

En 192 páginas y 246 párrafos, Francisco habla de los problemas ambientales que afligen a la “casa” de todos. Esta casa está en grave peligro por el cambio climático, la contaminación, la pérdida de la biodiversidad, la mala gestión de los recursos, la desigualdad en el mundo y la insuficiente respuesta de los líderes mundiales ante el desafío de la crisis ambiental. El texto hace referencia a la responsabilidad por el “bien común” contra el riesgo real de una autoaniquilación del hombre frente a un modelo económico depredador y profundamente desigual. El comienzo de la encíclica hace referencia al Cántico de las Criaturas de San Francisco de Asís, en el cual Bergoglio se inspiró para elegir su nombre de Papa. San Francisco es “patrón” y “testigo” de una “ecología integral” que nos permite reconocer a la naturaleza como “un libro en el que Dios nos habla” y donde cada criatura tiene un valor y es un fin en sí mismo.

Varios de los contenidos de esta encíclica han reavivado los argumentos de aquéllos que creen que el Papa es “demasiado liberal” o incluso demuestra tendencias “comunistas”, por sus críticas al “capitalismo salvaje” y a la “dictadura de la economía”. Sin embargo, entre miles de mensajes interesantes que esta encíclica manda a la sociedad global, hay una cuestión no muy clara en relación a la postura clásica de la iglesia basada en las teorías creacionistas del medio ambiente versus la teoría de la Evolución, la cual tiene raíces en el positivismo científico. Es decir, que el documento, a pesar de alejarse de una visión puramente creacionista, sigue poniendo a Dios como el ente supremo que vigila la casa de todos y su preservación, dejando un espacio importante al hombre y a su acción frente al juicio de Dios. Es por eso que el documento de Bergoglio no ha sido bien recibido en algunos ambientes científicos, recordando que la iglesia se ha equivocado sobre temas de la ciencia y sobre posturas científicas, y que debería dejar la ciencia a los científicos y centrarse en la teología y la moral.

Así pues, la publicación del documento, que de todas maneras contiene un llamado a la acción sobre el cual es difícil no estar de acuerdo, despierta inconformidades en el seno del catolicismo. Para algunos analistas, la encíclica publicada también tiene un trasfondo político. El Papa esperaría influir en el debate de la próxima Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que se celebrará en el mes de diciembre en París y tal vez ejercer presión para llegar a un acuerdo vinculante que sustituya el Protocolo de Kioto, fijando nuevos límites a la emisión de gases con efecto invernadero y frenar los impactos del cambio climático. Además, la publicación de Laudato Si’ se produce apenas tres meses antes de que el Papa realice su primer viaje oficial a Estados Unidos, durante el cual se dirigirá a la Asamblea General de Naciones Unidas en ocasión del lanzamiento de los Objetivos Sostenibles de Desarrollo, que constituyen el marco de acción de desarrollo global de los próximos 15 años con fuerte contenido ambiental.

Investigador del Instituto Mora y coordinador del diplomado ‘Desastres naturales y cambio climático’

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