¿Cerveza para el dolor en lugar de paracetamol?

“La cerveza es mejor analgésico que el paracetamol” fue el titular que muchos medios usaron para informar sobre un estudio que analizaba los efectos del alcohol en el dolor, pero ¿qué tan cierta es esta declaración?
(Foto: Archivo/ EL UNIVERSAL)
04/08/2017
19:03
Ana Espinosa
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En un buen tarro o directamente de la botella, hoy se celebra el Día Mundial de la Cerveza, una de las bebidas más consumidas en el mundo. La popularidad de esta bebida quizá explica porqué hace unos meses, notas que afirmaban que “la cerveza es mejor analgésico que el paracetamol” se volvieron virales en las redes sociales.

La noticia fue replicada por muchos medios, aunque pocos incluyeron en sus publicaciones el enlace al estudio en el que se basaban, realizado por investigadores de la Universidad de Greenwich, y publicado en el Journal of Pain como “Efectos analgésicos del alcohol: Una revisión sistemática y meta análisis de estudios experimentales controlados en participantes sanos”.

Durante una entrevista con el diario The Sun -uno de los primeros medios que publicaron la nota-, Trevor Thompson, autor del estudio y profesor de piscología de la Universidad de Greenwich en Lodres, intentó explicar su investigación en términos sencillos y dijo que “el efecto del alcohol puede compararse al de los opioides como la codeína y es más intenso que el del paracetamol”.

Además, detalló que los efectos analgésicos se producen a partir de un nivel de 0.08% de alcohol en la sangre, lo que el tabloide británico interpretó como “un par de tarros”.

Así, The Sun aseguraba que “dos tarros de cerveza son 'MEJORES que un paracetamol para acabar con el dolor' y reducen la agonía un 25%, afirman los médicos. Las cervezas ganan a las pastillas”.

Primero, es importante señalar que en el estudio se habla de las bebidas alcohólicas en general, sin mención específica a la cerveza o a alguna otra bebida.

Por otra parte, el estudio alerta que aunque “los hallazgos sugieren que el alcohol es un analgésico efectivo”, buscar calmar el dolor a través de bebidas alcohólicas “podría promover la dependencia o adicción (alcoholismo) en personas con dolor persistente y ayudaría a explicar la relación que se ha observado entre aquellas personas que padecen dolor crónico y el alto consumo de alcohol, pese a sus potenciales consecuencias negativas para la salud a largo plazo, como enfermedades cardiovasculares, hepáticas, mentales o cancerígenas”.

El estudio incluso detalla que los efectos analgésicos más fuertes del alcohol “se dan a niveles que superan las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para un consumo de bajo riesgo”, por lo que sugieren intervenciones alternativas y con memos consecuencias negativas para combatir el dolor.

Por ello, tomando en cuenta las potenciales consecuencias negativas de usar el alcohol como analgésico, a mediano y largo plazo, las bebidas alcohólicas como la cerveza, no son precisamente “mejores analgésicos que el paracetamol”, como muchos medios aseguraron.

Además, el estudio concluye que estos efectos y hallazgos no pueden ser generalizados “sin nuevas investigaciones empíricas rigurosas”.

EL CONSUMO Y ABUSO DE ALCOHOL EN MÉXICO
En México, la cerveza sigue siendo la bebida de preferencia de la población y su consumó se incrementó significativamente de 2002 a 2008 y mantuvo su lugar en 2011, año en el que se publicó la edición más reciente de la Encuesta Nacional de Adicciones.

Según estos datos, más de la mitad de la población masculina (53.6%) y una tercera parte de la femenina (29.3%), la consume.

La más reciente Encuesta Nacional de Adicciones, señala que de 2008 a 2011 aumentó el número de personas adultas entre 18 y 65 años, que consumen alcohol; tanto hombres como mujeres.

De acuerdo con la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic), el abuso de substancias psicotrópicas, constituye uno de los problemas de salud pública de nuestra época, que se presenta tanto a nivel nacional como internacional.

El mismo documento señala que un 6% de la población en México (4.9 millones de personas) desarrolló dependencia a las bebidas alcohólicas; de estas, 10.8% son hombres entre 12 y 17 años y 1.8%, mujeres.

Según la Conadic, la dependencia al alcohol es el trastorno con mayor rezago, solamente 6.8% de los que presentan adicción, recibieron tratamiento.

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