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El estrecho margen de la diplomacia

11/08/2017
01:51
Agencias
Washington
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La escalada verbal entre Estados Unidos y Corea del Norte evidencia una profunda división en Washington y, a la vez, el reducido margen diplomático de acción que queda.

El presidente Donald Trump promete “ira” y “fuego”, mientras el secretario de Estado, Rex Tillerson, suaviza el tono, subrayando que se trata sólo de un “mensaje fuerte” al líder norcoreano, Kim Jong-un, y que Pyongyang “no es una amenaza inminente”.

Esos “mensajes contradictorios” pueden provocar un “error” de análisis en algunos de los protagonistas e incluso generar un “incidente” que podría “escalar en un conflicto nuclear”, advirtió Daryl Kimball, director de la Asociación de Control de Armas.

A decir de James Schoff, de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional, las declaraciones de uno y otro lado revelan “muy poca coherencia” en el accionar de Washington, donde Tillerson y el secretario de Defensa, Jim Mattis, juegan el rol de “policías buenos” y Trump es el “policía malo”.

Las opciones para lidiar con la crisis norcoreana son pocas:

—Un golpe preventivo. Algunos en EU, también entre los seguidores de Trump, abogan por golpear a los comunistas y acabar con el problema. Creen que el régimen norcoreano ha sobrepasado la línea roja, puesto que Pyongyang ya no sólo podría alcanzar la costa oeste, sino también Chicago o Dallas, en el interior de EU. Sin embargo, las consecuencias serían devastadoras, sobre todo para los vecinos de Corea del Norte. Posiblemente habría millones de muertos en sólo unas horas. En mayo, Mattis advirtió que esta alternativa podría ser la mayor catástrofe en la historia de la humanidad.

—Ataque selectivo. Los militares describen esta posibilidad como un “término medio”, una forma minimizada de “apretar las tuercas”. Por ejemplo, podría lanzarse un golpe a una zona de pruebas norcoreana tras el siguiente ensayo con misiles. ¿El peligro? Una escalada que se salga de control.

—El asesinato de Kim Jong-un. Aparte de las implicaciones legales, y de que nada garantiza que vaya a ser más fácil dialogar con un sucesor de Kim, está el riesgo de que Pyongyang responda con una medida recíproca.

—Diálogo y normalizar relaciones. Implica reconocer que Norcorea tiene armas nucleares y no las abandonará, pero que se le puede convencer de que no las use. Para el régimen comunista, significa reconocimiento internacional, que siempre ha buscado. Un obstáculo es la falta de un canal de comunicación. “No se puede manejar esta crisis mediante tuits y comunicados públicos”, dijo Joseph Cirincione, presidente de Ploughshares Fund, grupo para el control de armas, aludiendo al uso de esta red social por parte de Trump para anunciar decisiones políticas.

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