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Estonia toma mando de la UE

En menos de dos décadas, ese país pasó de ser una empobrecida república soviética a la nación más digitalizada de Europa
Fotografía de EFE
01/07/2017
02:19
Inder Bugarin / Corresponsal
Bruselas
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La presidencia rotatoria de la Unión Europea (UE) recae a partir de este sábado por primera vez en manos de Estonia.

En teoría, el turno del país báltico constituye una oportunidad dorada para el resto de los socios de la Unión; la experiencia de Tallin podría servir para contribuir a la modernización de la trastocada economía de muchos miembros del club.

“Estonia se ha convertido en un ejemplo a seguir para todos los europeos con aspiraciones. Y hoy podemos referirnos al país como el líder de la revolución de las tecnologías a escala global”, asegura el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

Estonia, o E-stonia, como mejor se le conoce en Bruselas, en menos de dos décadas pasó de ser una empobrecida república soviética a la nación más digitalizada de Europa.

La aplicación de la tecnología es de tal nivel, que desde hace años los estonios ejercen su voto por la vía online. El país es sede del gigante de la telefonía por internet Skype, además de ser pionero en la digitalización de los expedientes médicos y el concepto de residencia virtual, una plataforma que ofrece ventajas a los que quieren operar dentro de la UE sin necesidad de vivir aquí.

La apuesta a las tecnologías de la información es de tal nivel, que el ex primer ministro de Estonia y actual comisario europeo del Mercado Único Digital, Andrus Ansip, está empujando para que la libre circulación de datos sea aceptada como la quinta libertad fundamental de la Unión (bienes, servicios, capitales y personas).

Sin embargo, la agenda digital de vanguardia promovida por Estonia muy probablemente tendrá que remar contra corriente para colocarse entre las prioridades, debido a que hay asuntos de mayor urgencia que inevitablemente consumirán gran parte de los esfuerzos de la nueva presidencia del Consejo Europeo, comenzando por la crisis migratoria en Italia.

La paciencia del primer ministro Paolo Gentiloni se agotó. En los últimos días más de 10 mil migrantes han llegado a los puertos italianos tras ser rescatados por las organizaciones humanitarias Médicos Sin Fronteras y SOS Mediterráneo.

Roma dice no poder más y amenaza con adoptar una drástica medida: cerrar sus costas a las ONG. Considera que pueden desviar sus barcos de rescate a Francia o España.

Se supone que los 200 mil refugiados que se encuentran en los centros italianos deberían ser reubicados entre los socios de la UE o repatriados a sus países de origen, pero el compromiso adoptado en 2015 sigue sin cumplirse a la fecha. En las próximas semanas deberá encontrarse una solución colectiva para evitar futuras tragedias. La agencia europea Frontex estima que en lo que va del año unas dos mil personas han fallecido en las aguas del Mediterráneo.

Mantener la armonía en las pláticas para la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea es otro reto importante del próximo semestre. Las negociaciones arrancaron con críticas por parte del presidente del Consejo Europeo a la propuesta de la premier Theresa May sobre cómo piensa proteger los derechos de los tres millones de comunitarios que residen en su país; demandó un plan más ambicioso, claro y detallado.

La lucha contra el cambio climático consumirá también gran parte del calendario, al igual que el combate al terrorismo. Europa está empeñada en mantener vivo el acuerdo de París, pero ha subrayado que responderán con la misma moneda si hay “dumping” comercial como consecuencia de la postura del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha renunciado a los compromisos de la COP21 y amenaza con acciones proteccionistas.

En materia de extremismo, la presidencia semestral pretende avanzar hacia una genuina y efectiva Unión de la Seguridad. En concreto, buscará implementar las herramientas diseñadas para detectar y atajar los flujos financieros sospechosos y potencialmente utilizados para ejercer el terror. Estonia tratará de contribuir con su know-how para actuar también en el ámbito de la seguridad en el espacio cibernético.

En materia institucional, la UE debe avanzar en la fórmula para responder al impacto que tendrá en el presupuesto colectivo el que el Reino Unido abandone el bloque. La salida de Londres dejará un hueco financiero que podría traducirse en una disminución de los fondos de cohesión y comprometer la implementación de proyectos en curso en las regiones menos favorecidas.

ml
 

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