Raúl Castro consolida su legado económico

Parlamento cubano avala última versión de reformas que reconocen existencia de un sector privado en el modelo socialista
El vicepresidente Miguel Díaz-Canel (der.) y otros participantes en la sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional, que concluyó ayer, aplauden al mandatario Raúl Castro, en La Habana (REUTERS)
02/06/2017
02:51
La Habana.
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El Parlamento cubano aprobó ayer la última versión de las reformas “raulistas” que reconocen la existencia de la empresa privada dentro del nuevo modelo socialista de la isla, en el que prevalecerán las formas de gestión estatal y no se permitirá la acumulación de riqueza y propiedad.

“Estos fundamentos (...) reafirman el carácter socialista de la Revolución cubana y el papel del Partido Comunista como fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado”, dijo el presidente cubano, Raúl Castro, en un breve discurso de clausura de la sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional.

Con el respaldo unánime de los más de 500 diputados a la última versión de las reformas para “actualizar” el modelo cubano, se consolida el legado económico de Raúl Castro, con la apertura del sector privado y la inversión extranjera como pilares fundamentales, a nueve meses de que entregue la Presidencia, a los 86 años.

Según Castro, esas directrices económicas permiten “cambiar todo lo que debe ser cambiado”, palabras recogidas en el célebre “Concepto de Revolución” acuñado por el fallecido Fidel Castro en un discurso en el año 2000, en el que dijo: “Revolución es sentido del momento histórico, es cambiar todo lo que debe ser cambiado, es igualdad y libertad plenas”.

La Asamblea Nacional dio el visto bueno a los documentos rectores aprobados en el VII Congreso del Partido Comunista (PCC), en abril del año pasado: el plan de desarrollo económico hasta 2030; los nuevos lineamientos de la política económica para 2016-2021; y la “conceptualización” del nuevo modelo económico y social. Tras años de debates, finalmente se dio forma definitiva a la conceptualización del nuevo modelo socialista, que reconoce personalidad jurídica a pequeñas empresas privadas pero matiza su “papel complementario” en la economía. Las reformas raulistas autorizaron el trabajo autónomo a personas naturales y la creación de cooperativas no agropecuarias. También se avaló a los cuentapropistas contratar mano de obra.

 

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