Se encuentra usted aquí

La ruleta del "impeachment"

Expertos explican que no es tan fácil destituir a un mandatario, aunque sí existen ya elementos
Un manifestante disfrazado de Trump-Pinocho, durante una “Marcha de Resistencia”, el 11 de junio, contra el gobierno del magnate. (ARCHIVO. AFP)
18/06/2017
01:29
Víctor Sancho / Corresponsal
Washington.
-A +A

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump no ha cumplido ni 150 días en el gobierno y la posibilidad de un impeachment ya hace semanas que suena. El juicio político que puede sacarlo de la Casa Blanca antes de que cumpla los cuatro años de mandato constitucional resuena a medida que el Despacho Oval acumula escándalos, crisis e investigaciones criminales.

No es tan fácil. El profesor Ronald L. Feinman, autor del libro Assassinations, Threats, and the American Presidency: From Andrew Jackson to Barack Obama (Asesinatos, Amenazas y la Presidencia Estadounidense: De Andrew Jackson a Barack Obama) y del blog The Progressive Professor, dice a EL UNIVERSAL que si bien Trump está “entrando en un territorio de impeachment (…) podría tomar un largo tiempo hasta que ocurriera”. El control del Legislativo está todavía en manos del partido del presidente, el Republicano, y hasta que suficientes conservadores no se sientan “totalmente alienados por la retórica y las acciones de Trump”, no hay avance posible.

Sin embargo, algunos congresistas se han lanzado ya a iniciar el proceso. El demócrata Brad Sherman circuló esta semana un primer borrador de redacción de artículos de impeachment; su colega Al Green fue el primero en pronunciar esa palabra en sede parlamentaria y la expresiva Maxine Waters prometió el juicio político casi al mismo tiempo que Trump juró su cargo.

“Es demasiado temprano para redactar artículos de impeachment”, reflexiona para este periódico el catedrático Keith Whittington de la Universidad de Princeton. Si bien admite que hay “muchas preguntas girando alrededor del presidente”, subraya que sólo “descubrimientos significativos” en las investigaciones en curso —especialmente sobre el Rusiagate— podrían “acelerar las cosas”.

Feinman coincide: los movimientos primigenios que se empiezan a generar “no llevarán a una acción inmediata”, pero insta a los demócratas a “tener paciencia”. En su opinión hay “razones legítimas” para el impeachment, sólo que “tomará tiempo conseguirlo. Pero Donald Trump es autodestructivo”, recuerda.

Especialmente si se consolidan dos de las acusaciones más graves que están resonando por Washington: violación de la cláusula constitucional de emolumentos y obstrucción de justicia. Los expertos consultados por este diario coinciden: aunque el tema de recibir dinero de poderes extranjeros es “serio”, la obstrucción de justicia sería la cuestión que podría lanzar el proceso de juicio político para la remoción del presidente.

“La obstrucción de justicia es la ofensa más seria y peligrosa”, sostiene Feinman. Pero hacen falta más pruebas y datos, advierte Whittington. “Con lo que sabemos ahora no parece que habría el apoyo significativo para el impeachment”, detalla.

Las ruletas ya empiezan a girar, tratando de adivinar cuándo podría iniciar un proceso que muchos ven imparable. “Creo que habrá un movimiento sobre eso más pronto que tarde”, relata Feinman.

Su colega Whittington difiere. Si bien reconoce que “los hechos están progresando muy rápido” y hay un sector demócrata “deseoso” de impeachment, el experto no ve que el liderazgo progresista lo tenga en “alta prioridad” y prefiere potenciar una “agenda productiva”.

En el horizonte ya se ven las elecciones legislativas de medio término de noviembre de 2018, las que tienen que renovar toda la Cámara de Representantes (los demócratas podrían recuperar el poder) y un tercio del Senado (que, si no sucede una catástrofe, quedaría en manos republicanas). “Los republicanos están preocupados por salvar sus mayorías en las elecciones de medio término de 2018, así que creo que una acción es probable después de la segunda mitad de 2018”, dice Feinman.

Este analista lleva tiempo prediciendo que Trump podría convertirse en el tercer presidente con un mandato más corto, sólo superado por William Harrison (31 días) y Andrew Garfield (199 días), y manteniéndose en el cargo menos que Zachary Taylor (492 días). “Eso se cumpliría [si Trump es removido] entre el 7 de agosto de 2017 y el 27 de mayo de 2018”, cuenta Feinman. Todavía hay tiempo para que se cumpla su oráculo.

 

 

Mantente al día con el boletín de El Universal

Comentarios