Temer vuelve a respirar tras fallo del Supremo

El mandatario brasileño aún enfrenta investigación por trama de corrupción en el país
El presidente de Brasil, Michel Temer, dijo ayer estar tranquilo tras el fallo del TSE y afirmó que seguirá trabajando para pacificar al país. (ERALDO PERES. AP)
11/06/2017
01:56
Agencias
Río de Janeiro
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La absolución de la corte electoral de Brasil alivió un poco la presión sobre el presidente Michel Temer, quien todavía afronta en el Tribunal Supremo una investigación en curso por sospechas de corrupción, la cual amenaza su continuidad en el poder.

El mandatario brasileño reafirmó que continuará trabajando “para pacificar el país”, ello tras conocer el fallo del Tribunal Superior Electoral (TSE), que por cuatro votos a tres lo absolvió de financiación irregular en las elecciones presidenciales de 2014.

El mandatario, quien ha rechazado siempre todas las acusaciones en su contra, aseguró ayer estar con “mucha tranquilidad y mucha serenidad”. Temer, en el poder desde mayo de 2016, participó en esos comicios como candidato a vicepresidente y fue compañero de Dilma Rousseff, destituida por presuntas irregularidades fiscales en los presupuestos.

Tras conocer el resultado del TSE, Temer emitió una nota en la que afirmó que prevaleció la justicia “de forma plena y absoluta”. Señaló que la decisión es una señal de que las instituciones “continúan garantizando el buen funcionamiento de la democracia brasileña”.

Sin embargo, el mandatario difícilmente podrá tomarse un respiro ante las múltiples acusaciones que enfrenta. La próxima semana, el fiscal general de Brasil, Rodrigo Janot, debe presentar una denuncia contra Temer y su ex asesor, el ex diputado Rodrigo Rocha Loures, basada en la delación que hizo el empresario Joesley Batista, dueño de la multinacional cárnica JBS, quien aseguró que pagó sobornos al presidente desde 2010.

Las confesiones de los ejecutivos de JBS llevaron a la Corte Suprema a iniciar una investigación contra Temer por los supuestos delitos de corrupción, obstrucción a la justicia y asociación ilícita.

Janot debe presentar la denuncia ante el Tribunal Supremo, que debe reenviarla a la Cámara de Diputados, donde si dos tercios de los parlamentarios votan a favor, Temer sería apartado del cargo por 180 días mientras investigan las acusaciones, las cuales podrían costarle el mandato.

Si es declarado culpable, Temer sería destituido y el Legislativo debe celebrar en 30 días una elección interna para elegir a un jefe de Estado interino hasta diciembre de 2018.

Para evitar su destitución, Temer intenta articular una base sólida de apoyo, para reunir los 172 votos necesarios que le garantizarían no ser investigado por la Cámara. Pero agregó ayer más leña al fuego, al negarse a responder un interrogatorio por escrito de 82 preguntas de la Policía Federal, basado en la delación de Batista.

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