Entre críticas, May se aferra al poder en RU

Logra principio de acuerdo con unionistas norirlandeses;M caen dos de sus principales asesores, tras fracaso electoral
Manifestantes se reunieron ayer en la Plaza del Parlamento, en Londres, para expresar su rechazo a la alianza entre el Partido Conservador y los unionistas del DUP. (JUSTIN TALLIS. AFP)
11/06/2017
01:51
Agencias
Londres
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La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, alcanzó ayer un principio de acuerdo con el partido unionista norirlandés (DUP) para gobernar en minoría, entre presiones de su propio partido que amenazan su liderazgo e hicieron caer ayer a dos de sus asesores más cercanos.

Los conservadores de May perdieron su mayoría parlamentaria en las elecciones del jueves y necesitan el apoyo de los 10 diputados del DUP para tener mayoría. “Podemos confirmar que el Partido Democrático Unionista ha aceptado los principios de un preacuerdo, de apoyo sin participación, para respaldar al gobierno conservador”, indicó un portavoz de Dow-ning Street, sin precisar más.

De acuerdo con el borrador del pacto, los protestantes norirlandeses se alinearán con los tories en votaciones parlamentarias clave, sin constituir una coalición de gobierno, como la que formó con los liberaldemócratas el anterior primer ministro conservador, David Cameron, entre 2010 y 2015.

Downing St. dijo que el gabinete discutirá el acuerdo el lunes.

Cientos de personas salieron a manifestarse ayer en Londres contra esta alianza y a favor del líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn. Entonaron consignas como “tories fuera, refugiados dentro”, “tories fuera, Corbyn dentro” y “fuera el DUP, racista, sexista y antigay”.

El anuncio ocurrió después de que May perdió a Nick Timothy y Fiona Hill, jefes de gabinete de Downing St. Ambos formaban parte del círculo íntimo de May y muchos conservadores los responsabilizaron por la campaña tan deslucida del partido y la plataforma electoral tan poco popular, que alienó a los votantes de mayor edad con su plan de quitarles un subsidio invernal para combustible y hacerles pagar más por cuidado a largo plazo.

En una carta de renuncia publicada en el sitio web Conservative Home, Timothy aceptó que la campaña no logró comunicar “el plan positivo de Theresa para el futuro”, y no vio las señales que mostraban el aumento de apoyo para el Partido Laborista, de oposición.

Algunos altos conservadores habían dicho que seguirían apoyando a May a cambio de las cabezas de Hill y Timothy. Posteriormente, May anunció que Gavin Barwell, ex ministro de vivienda quien perdió su puesto en la elección del jueves, sería su nuevo jefe de gabinete. May dijo que Barwell la ayudaría a “reflexionar sobre la elección y ver por qué no dio los resultados que esperaban”.

El legislador conservador Nigel Evans dijo que la renuncia de los dos asistentes era “un comienzo”, pero que se requieren cambios en la manera que el gobierno trabaja.

La situación de May es precaria. De acuerdo con los diarios Sunday Times, y Mail on Sunday, cinco ministros —cuyos nombres no reveló— pidieron al ministro de Asuntos Exteriores de Reino Unido, Boris Johnson, que inicie diligencias para reemplazar a May. Johnson rechazó los reportes. “Es una tontería del Mail on Sunday; respaldo a Theresa May, vamos a hacer el trabajo”, tuiteó.

Además, la influyente página web ConservativeHome publicó una encuesta hecha a mil 503 afiliados del Partido Conservador en la que 59.5% se mostró a favor de la dimisión de May.

El partido de May se quedó con 318 escaños, 12 menos de los que tenía antes de que se convocara a una elección anticipada, y ocho menos de los 326 necesarios para tener una mayoría clara. La principal oposición, el Partido Laborista, superó las expectativas al ganar 262 puestos (30 más de los que tenía). El nuevo Parlamento asume el martes. Una de las preocupaciones tras los comicios del jueves son las negociaciones de la salida británica de la Unión Europea (Brexit). May dijo ayer en conversación telefónica con la canciller alemana Angela Merkel que éstas empezarán “en las próximas dos semanas”, según informó Downing Street en un comunicado.

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