Cataluña anuncia un nuevo referéndum de independencia

El gobierno de la comunidad española preguntará a sus habitantes si quieren constituirse en una república
10/06/2017
01:33
Jerónimo Andreu / Corresponsal
Madrid
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“¿Está usted de acuerdo con un Estado independiente en forma de República?”. El gobierno catalán anunció ayer que ésa será la pregunta que presente el 1 de octubre a los 7 millones de habitantes la comunidad autónoma para medir su voluntad de independizarse de España.
El presidente catalán, Carles Puigdemont, presentó el referéndum tras una reunión de su gobierno, formado por una coalición de partidos independentistas de distinta ideología: desde la derecha a la izquierda radical. Esa disparidad ideológica hizo que incluyera en la pregunta las ideas de “Estado independiente” y “República” para contentar a todos.
Mañana domingo varias asociaciones de la sociedad civil cercanas al gobierno nacionalista organizan un acto reivindicando el derecho de los catalanes a celebrar el referéndum. El entrenador de fútbol Pep Guardiola leerá el manifiesto. Será el pistoletazo de salida para una campaña independentista que se alargará todo el verano.
Pero lo cierto es que flota una gran incógnita sobre los propios nacionalistas: si el referéndum reunirá unas garantías mínimas que permitan que funcione como elemento de presión. El reto reconocido de los partidarios de la secesión es convencer a los defensores de la no independencia para que voten. Si no consiguen que acudan a las urnas más que los defensores de la independencia, los nacionalistas asumen que quedarán desacreditados internacionalmente y ocurrirá como con el primer referéndum secesionista, el 9 de noviembre de 2014, que no tuvo ninguna consecuencia práctica. En aquella ocasión votaron un millón 800 mil catalanes, un tercio de los convocados, y sólo el 4,5% de papeletas fue contra la independencia.
El presidente Puigdemont desea que su aliado en la batalla para lograr la legitimidad del referéndum sea la izquierda cercana a Podemos, que no es partidaria de la independencia catalana pero sí de que se convoque un referéndum para aclarar la cuestión.
Este apoyo no parece garantizado. Joan Cosubiela, portavoz de la rama catalana de Podemos, consideró ayer que el anuncio del referéndum era un acto de propaganda que sólo aportaba “humo, humo, humo y absoluta oscuridad”. Coscubiela descartó apoyar una votación “sin garantías jurídicas ni reconocimiento internacional” para la que no se han aclarado cuestiones como el censo electoral, o la protección de los funcionarios implicados.
El gobierno central español ninguneó el anuncio del referéndum. El presidente, Mariano Rajoy, envió a su ministro portavoz, Iñigo Méndez de Vigo, a responder a Puigdemont. Méndez de Vigo fue tajante: “Ese referéndum no se va a celebrar porque es ilegal y va contra la constitución”. El ministro se burló de lo que definió como “el anuncio del anuncio”. Amenazó con que “un paso más allá sí tendrá consecuencias”, y aseguró que “lo que tiene que hacer Puigdemont es acudir al Congreso de los diputados” para exponer sus reivindicaciones e intentar alcanzar acuerdos con el gobierno.
Durante la intensa gira internacional emprendida por Puigdemont en los últimos meses para presentar su nuevo intento de lograr la independencia, las autoridades europeas y de países como Estados Unidos también han dejado claro que no darán ninguna legitimidad al referéndum.
Con estas perspectivas, la mayoría de analistas españoles coinciden en que la esperanza del gobierno catalán es lograr una movilización popular tan grande que atraiga la simpatía hacia su causa. La respuesta del gobierno español y, sobre todo, de los tribunales, será clave a este respecto. Si los jueces prohíben el referéndum, emprenden acciones legales contra sus promotores y movilizan a la policía para evitar que los catalanes voten, la causa independentista podría recibir un importante impulso.
Las últimas encuestas oficiales de Cataluña, presentada en marzo por el Centre d’Estudis d’Opinió, aseguran que el 48% de los catalanes se opondría la independencia, contra el 43% que la apoyaría. A pesar de ello, el 73% de catalanes desea votar.

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