Magnate pide cambiar las reglas del Congreso

Sugiere llegar a una parálisis del gobierno para lograrlo; republicanos luchan para tener mayoría en votación contra Obamacare
El presidente Donald Trump, acompañado del vicepresidente Mike Pence, al hablar, el lunes, ante representantes de una asociación de banqueros. (EVAN VUCCI. AP)
03/05/2017
01:53
Víctor Sancho / Corresponsal
Washington
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La acumulación de problemas y derrotas en el ámbito legislativo provocaron en el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, una reacción inesperada: pedir el cambio de las reglas en el Congreso para que sus iniciativas sean aprobadas por mayoría simple. Y, para conseguirlo, insinuó que lo mejor sería dejar al gobierno sin fondos.

“Lo que necesita el país es un buen ‘cierre’ en septiembre para arreglar este caos”, tuiteó ayer desde su cuenta personal, poniendo como referencia temporal el mes en el que termina el acuerdo presupuestario bipartito alcanzado esta semana.

Para Trump, la única forma de arreglar el funcionamiento del Congreso es “elegir más senadores republicanos” hasta llegar a la cifra de 60, suficiente para evitar el bloqueo (filibusterismo) de muchas votaciones. Actualmente, a pesar de controlar las dos cámaras legislativas, los republicanos sólo tienen 52 senadores.

“Eso no va a pasar”, zanjó el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell.

La frustración de Trump llega por un acuerdo bipartito para financiar lo que queda de año fiscal (hasta septiembre) que no incluye fondos para una de las grandes promesas del presidente: la construcción del muro en la frontera con México.

La administración Trump está dedicando todos los minutos posibles a defender el pacto presupuestario como un éxito. Según la Casa Blanca, el gasto incluye fondos para el muro. Sin embargo, es una falacia: el gasto en seguridad fronteriza es para modernizar, actualizar o reparar los tramos ya construidos, y la colocación de verjas más altas o resistentes ya estaban previstas con anterioridad.

El líder republicano en la Cámara de Representantes, Paul Ryan, afirmó que la pelea por conseguir fondos para el muro se dará “este verano”, en el marco del presupuesto de 2018.

Ahora, el tema de debate en el Congreso es la imposibilidad del Partido Republicano de conseguir los votos para revocar y sustituir el plan sanitario del ex presidente Barack Obama, el conocido Obamacare.

En esa pelea entró un protagonista inesperado: Jimmy Kimmel, presentador de uno de los programas de más éxito de la televisión vespertina, quien compartió con sus millones de televidentes una vivencia personal sobre el nacimiento de su hijo con una enfermedad coronaria que le llevó a hacer un alegato en defensa de la sanidad en el país. “Ningún padre debería tener que decidir si puede costear salvar la vida de su hijo”, relató.

La acción valió el aplauso de Obama, la ex candidata presidencial demócrata, Hillary Clinton, y gran parte de la bancada progresista en el Congreso, que vieron en las palabras de Kimmel un apoyo para su cruzada en favor de las cláusulas más populares de Obamacare.

El presentador relató que, por nacer con ese problema de salud, su hijo no sería aceptado por la mayoría de aseguradoras por tener “condición precedente”, algo que la reforma sanitaria de Obama eliminó y centro de las luchas que evitan que los republicanos puedan avanzar con su propuesta de ley en la Cámara de Representantes.

Según recuentos de medios locales, el número de desertores de la fila de los conservadores está en el número límite que se pueden permitir para no sufrir una nueva humillación, como la que sufrieron hace casi un mes. No hay fecha programada para una nueva votación por temor a otro fracaso legislativo.

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