La conversación que podría hundir al presidente brasileño Michel Temer

El pasado 7 de marzo el empresario Joesley Batista entró a la oficina del presidente de Brasil, con una grabadora encendida en el bolsillo; las grabaciones podrían llevar a Temer a un juicio político y costarle su carrera política
Foto: EFE
18/05/2017
14:18
La Nación - Argentina / GDA y Redacción
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Michel Temer, presidente de Brasil, está envuelto en un escándalo tras darse a conocer que existen audios que lo muestran avalando el soborno de un empresario a un potencial testigo en la investigación del mayor escándalo de corrupción en el país, Lava Jato, según el diario O'Globo.

El día fue el 7 de marzo. El empresario, Joesley Batista, uno de los dueños del mayor frigorífico del país, JBS, entró en el Palacio de Jaburu, residencia del presidente de Brasil, y lo vio allí, esperando. Batista había llegado a la sede gubernamental en su auto y esa vez, en ese momento, escondía en el bolsillo un grabador encendido.

Fueron en total 40 minutos los que compartieron. Y no hablaron de economía, de exportaciones, de importaciones o de la inflación. No. El presidente y uno de los empresarios más poderosos de Brasil discutieron otras cosas. Y quedaron registradas en la grabadora oculta.

En un momento, el dueño del frigorífico JBS admitió a Temer que estaba entregando dinero a Eduardo Cunha, ex presidente de la Cámara de Diputados, impulsor del impeachment a la ex mandataria Dilma Rousseff y preso por corrupción, para que no revelara ningún tipo de información que pudiera complicar al jefe de Estado. Temer se mostró satisfecho y aunque disminuyó su tono de voz fue claro:

"¿Tiene que mantener eso [los pagos], vio?"

El pedido parece claro. Temer necesitaba que Batista pagara los sobornos a Cunha para preservarse en el poder sin turbulencias. Lo que no previó el presidente es que iba a ser traicionado por el empresario, que contó todo a la Justicia, en el marco de la delación premiada.

El diálogo no termina allí. No. Sigue con la intervención nuevamente de Batista, quien solicita ayuda para resolver algunos problemas de su firma. Ese era el trato oculto: la empresa pagaba semanalmente casi 160 mil dólares y el gobierno le facilitaba situaciones, como evasión de impuestos o complicaciones diarias de cualquier tipo.

"Hable con Rodrigo Rocha Loures", le dice Temer.

"¿Puedo hablar de todo con él?", pregunta Batista.

"De todo", le responde el presidente.

Rocha Loures es un hombre de confianza del presidente. Fue jefe de Relaciones Institucionales de la vicepresidencia. Después del impeachment, se convirtió en asesor especial del nuevo mandatario y en marzo volvió a la Cámara para ocupar la vacante del ministro de Justicia.

lsm