EU fortalece su proyecto contra los migrantes

Prevé que en junio inicie la fase de prototipos del muro; insiste que México se quede con deportados de terceros países
Un agente reclutador de la Patrulla Fronteriza habla con participantes en la Expo de Seguridad en la Frontera, ayer, en San Antonio, Texas, para promover tecnología (AFP)
13/04/2017
01:34
Víctor Sancho / Corresponsal
Washington.—
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El gobierno de Donald Trump avanza en su proyecto de fortalecer las fuerzas de migración y deportación y el departamento encargado de esta tarea, el de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) trabaja para poner en marcha las acciones necesarias para cumplir con las políticas antiinmigrantes del presidente.

El diario The Washington Post obtuvo un borrador del reporte sobre los avances realizados para fortalecer la fuerza de deportación y la agilidad en la construcción del muro en la frontera con México. EL UNIVERSAL se puso en contacto con el DHS para contrastar el grado de certeza del informe, sin obtener respuesta.

El primer aspecto que revisa el documento es la situación de la construcción del muro. “El DHS está tomando las acciones apropiadas para de forma inmediata planificar, diseñar y construir un muro físico o una barrera física segura, continua e intraspasable”, señala. El DHS reconoce la imposibilidad de una barrera uniforme debido a la topografía. Es por eso que en la licitación para la construcción del muro se plantean dos tipos de proyectos: uno de hormigón y otro con “otros diseños”.

Según el registro revisado ayer por EL UNIVERSAL, 230 empresas mostraron interés por la primera opción y 235 lo hicieron por la segunda. “Tenemos muchos, muchos diseños”, aseguró ayer Trump en entrevista con Fox Business. Según explicó, ha revisado los 10 mejores, pero quiere “ver más”. “Vamos a tomar una decisión muy pronto”, prometió. Agregó que, aun antes del inicio de la construcción del muro, se ha registrado un “increíble” descenso de 68% en la inmigración indocumentada.

El documento también detalla un posible cronograma: el 14 de junio se anunciarán los postulantes que pasan a la segunda fase de la licitación para la construcción de prototipos, que se llevará a cabo en un terreno de San Diego hasta el 22 de julio. Para esta fase, el DHS informa que ya tiene aprobados los 20 millones de dólares que costará.

Luego iniciará la construcción real. Para el año fiscal 2017, que termina en septiembre, el DHS prevé construir casi 55 km de dique o sistema de barrera fronteriza en el sector del Río Bravo, “área de alta prioridad” para la administración Trump. También se espera poder reparar y reemplazar 22.5 km del sector cercano a San Diego.

El documento del DHS también presenta los avances en el aspecto de la fuerza de persecución de migrantes indocumentados y deportación. Además de potenciar la cooperación entre agentes locales y fuerzas migratorias, el departamento liderado por John Kelly asegura haber identificado 27 lugares en los que se colocarían 21 mil nuevos espacios de detención de inmigrantes, además de los 12 mil 500 que hay actualmente.

Asimismo, el memorando insiste en “llegar a un acuerdo” con el gobierno de México para que sea éste el que se quede con deportados de terceros países a la espera de sus audiencias judiciales de expulsión definitiva de EU, algo que las autoridades mexicanas han descartado de manera tajante.

Finalmente, se detalla la necesidad de contratación de 5 mil nuevos agentes de Seguridad Fronteriza de forma urgente, por lo que plantea la eliminación de algunos aspectos de la contratación —como la necesidad de hablar español o pasar pruebas físicas— para acelerar el proceso “sin comprometer los altos estándares” de la fuerza.

Contrataciones polémicas. El Departamento de Seguridad Nacional contrató a dos figuras con claro perfil antiinmigrante, de acuerdo con la cadena televisiva CNN.

Se trata de Jon Feere, analista del Center for Immigration Studies (CIS) —grupo vinculado a grupos de derecha radical racista—, quien es el nuevo asesor especial del director de la Fuerza de Inmigración y Aduanas (ICE), mientras que Julie Kirchner, ex directora ejecutiva de la Federation for American Immigration Reform (FAIR), es asesora del comisionado interino de la agencia de Protección de Fronteras y Aduanas (CBP). Ambos son firmes opositores a programas de protección a inmigrantes como el que protege a jóvenes llegados en la infancia (DACA).

El rumor ya hacía tiempo que circulaba por Washington, y parece que ya se ha consolidado. Tanto el CIS como la FAIR están dentro del listado de organizaciones de odio y antiinmigrantes de la organización pro derechos civiles Southern Poverty Law Center (SPLC). Ambas fueron fundadas por John Tanton, considerado un “racista visionario” que creó un grupo de asociaciones y agrupaciones para crear un “moderno movimiento antiinmigrante”, según el SPLC, y son conocidos por hacer lobby para una reforma migratoria más restrictiva y persecutoria de la inmigración indocumentada.

De hecho, Feere es una de las voces más activas para eliminar la ciudadanía estadounidense por nacimiento, algo incorporado en la enmienda 14 de la Constitución.

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