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Evo inaugura museo, entre polémica

La obra costó 7 millones de dólares; la oposición critica el “despilfarro”
Vista del “Museo de la Revolución Democrática y Cultural”, inaugurado ayer en Orinoca, dedicado a la vida de Evo Morales (MARTÍN ALIPAZ. EFE)
03/02/2017
01:55
AP y EFE
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La Paz.— Una pelota de trapo, unas sandalias de niño y camisetas que algunos famosos jugadores le regalaron a Evo Morales son algunos objetos que exhibe el ostentoso museo que el mandatario inauguró ayer en su natal Orinoca, una aldea rural en el desierto altiplánico.

La obra de más de siete millones de dólares, construida en 10 mil 800 metros cuadrados, contrasta por su lujo y tamaño con las casas pobres que la rodean. Es el museo “más grande y moderno de Bolivia”, según dijo la ministra de Culturas, Vilma Alanoca. Se llama Museo de la Revolución Democrática y Cultural, pero la oposición política lo ha bautizada como “museo de Evo”, y ha cuestionado la obra por su costo y ostentación.

En sus tres bloques dispone de salas interactivas y exhibiciones digitales que recogen la historia y las luchas desde los más antiguos pueblos que habitaron el territorio boliviano, pero el centro de atención es el espacio que recoge objetos personales, regalos y el legado de Morales desde que llegó al poder en 2006.

Retratos personales, títulos Honoris Causa que le confirieron diversas universidades, bustos tallados en piedra, pantallas interactivas con sus giras mundiales, discursos en foros internacionales, fotos con líderes del mundo, trofeos de futbol, zapatos, cuadernos escolares y hasta la trompeta que Morales tocó en una banda de música durante su juventud, todo eso está en las salas de exhibición.

El gobernante se emocionó hasta las lágrimas en la inauguración, ayer por la tarde, en medio de una fiesta de bandas y danzas folclóricas a la que se dieron cita autoridades, diplomáticos, partidarios y jefes militares. Morales recordó su infancia en los pajonales de la puna y mandó tocar a una banda temas de su adolescencia en Orinoca, un pueblo a 280 kilómetros al sur de La Paz donde viven 700 personas —de las cuales 90% es pobre— y siguen cocinando a leña.

“Esta fecha marcará la historia; este museo es patrimonio de los que lucharon por la liberación de nuestro pueblo. Somos hijos de grandes guerreros”, dijo el boliviano. Su vicepresidente, Álvaro García, calificó de “racistas” y “agentes del imperio” a los detractores de la obra.

El diputado opositor Gonzalo Barrientos tildo el edificio de “despilfarro, mientras que el ex presidente Jorge Quiroga afirmó que la obra “es un monumento a la autoglorificación personal” de Evo.

La popularidad del mandatario se ha visto mermada últimamente por escándalos de corrupción, el deterioro económico y su proyecto de reelegirse para un nuevo mandato a pesar de que un refereéndum celebrado hace un año rechazó esa posibilidad.

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