Al menos 121 muertos, saldo de protesta en Brasil

Gobierno y representantes de la policía firman acuerdo para terminar la huelga
Esposas de policías militares del estado de Espírito Santo gritaron consignas ayer mientras abandonaban el Palacio Fonte Grande, en la ciudad de Vitória (XINHUA)
11/02/2017
03:04
Agencias
Río de Janeiro/Vitória.—
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Con un acuerdo, el gobierno y representantes de la policía buscan poner fin a la ola de delincuencia en el estado brasileño de Espírito Santo, en donde ayer se reportaban al menos 121 muertos debido a la protesta de una semana que dejó a las calles sin patrullas.

El gobierno de Espírito Santo y asociaciones representantes de la policía firmaron ayer un acuerdo de ocho puntos que debe terminar con la huelga iniciada por los agentes en protesta por las malas condiciones laborales y la falta de inversión en seguridad.

En el acuerdo está previsto que la huelga termine “a las 7:00 hora local” de hoy, hora en la que “volverán a las actividades”, afirmó el secretario de Derechos Humanos de Espírito Santo, Julio César Pompeu. No obstante, dejó en el aire si se retirarán los cargos presentados por el gobierno contra unos 703 policías por delito de “revuelta”, cuya pena puede llegar a los 20 años de prisión.

“Aquellos que fueron presentados, ya están presentados y esas investigaciones van a seguir su curso normal”, apuntó Pompeu.

Debido a que los policías tienen prohibido ir a huelga, las esposas de los agentes organizaron las protestas bloqueando los accesos a los cuarteles desde el sábado, para impedir que salgan las patrullas. Esa modalidad de protesta se extendió ayer a varias zonas de Río de Janeiro.

Antes del acuerdo, el presidente de Brasil, Michel Temer, condenó las protestas que sumieron a Espírito Santo en la anarquía. El mandatario expresó en una nota oficial que el gobierno actuará con todo el “rigor” para contenerlas, pues se trata de “comportamientos inaceptables”. Además, instó a los agentes a que “vuelvan al trabajo, como ha determinado la justicia”, y que negocien sus salarios “dentro del más absoluto respeto a la ley”.

“El presidente subraya que el derecho a la reivindicación no puede tomar al pueblo brasileño como rehén”, se señaló en el texto.

Principalmente la capital de Espírito Santo, Vitória, sufrió una ola de asaltos callejeros a mano armada, saqueos y tiroteos. Un sindicato policial cifró en 121 el número de muertos hasta ayer, según el portal Globo. Las autoridades reportaron más de 600 robos de autos. El gobierno central envió en los últimos días a unos mil 700 militares para intentar restaurar el orden público en la región.

En Río de Janeiro, varios grupos de esposas de policías organizaron ayer manifestaciones emulando las de Espíritu Santo. Las protestas se registraron delante de 27 de los 100 batallones del estado, según Globo. Sin embargo, la Policía Militar de Río aseguró que los patrullajes se realizaban con normalidad. 

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