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Perfil. Neil McGill Gorsuch

Rompe equilibrio en el tribunal
JIM LO SCALZO. EFE
01/02/2017
01:54
Víctor Sancho / Corresponsal
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Washington.— Si algo sorprende a primera vista del currículum de Neil McGill Gorsuch (Denver, Colorado, 29/08/1967) es que se graduó en leyes en la misma promoción que el ex presidente Barack Obama: Harvard’91.

Gorsuch, el elegido por Donald Trump para ocupar la vacante del Tribunal Supremo, tras la muerte del conservador Antonin Scalia, es un juez con pedigrí: fue educado en Oxford, Columbia y Harvard; conoce el funcionamiento del Supremo, porque trabajó a las órdenes del moderado juez Anthony Kennedy.

Gorsuch es el más joven en ser elegido para el Supremo del último cuarto de siglo. Un estudio previo a la elección le colocó como “el mejor sustituto” de Scalia. Al igual que el hombre que reemplazará en la bancada de nueve jueces del Tribunal Supremo de EU, es de la corriente “originalista” de lectura más textual de la Constitución del país y su interpretación en función de cómo fue redactada, sin tener en cuenta la evolución de la sociedad.

Los más conservadores esperan que Gorsuch se imponga como portavoz de las posturas más tradicionales y clásicas. Quienes han seguido sus casos e historial destacan de él, además, su escritura “excepcional y clara”, incluso “entretenida”, en las que argumenta qué, cómo y por qué piensa como lo hace, y por tanto las decisiones que toma.

Entre sus posiciones más fuertes está la defensa del acceso y portabilidad de armas, aprueba la pena de muerte, es contrario a la muerte asistida y ferviente defensor de la libertad religiosa en las decisiones civiles. La duda es su posición en otros temas clave, como el aborto, un asunto sobre el cual nunca ha mostrado su opinión.

Amante de los deportes de aventura (practica pesca, caza y esquí), hasta ahora era juez del Décimo Circuito, cargo que asumió tras superar el escrutinio del Senado sin problema. Casado desde hace 20 años y padre de dos hijas, se espera que tendrá ahora tenga más dificultades para superar el escrutinio de los senadores, aunque su perfil hace entrever que conseguirá los apoyos necesarios para el Tribunal Supremo y desequilibrar el empate ideológico existente desde hace casi un año.

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