Urge Papa a luchar contra la discriminación por lepra

Al finalizar el rezo del Angelus, Francisco bromeó al indicar la presencia de algunos leprosos: “Como ven llegaron los invasores. ¡Aquí están!”
Foto: EFE
29/01/2017
11:30
Notimex
Ciudad del Vaticano
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El Papa urgió hoy a luchar contra el impacto del mal de Hansen y, sobre todo, contra las discriminaciones que genera, al celebrarse este domingo la Jornada Mundial de los Enfermos de Lepra.

Al finalizar el rezo del Angelus, asomado a la ventana de su estudio personal en el Palacio Apostólico del Vaticano y ante más de 25 mil personas congregadas en la Plaza de San Pedro, Francisco bromeó al indicar la presencia de algunos leprosos: “Como ven llegaron los invasores. ¡Aquí están!”.

“Esta enfermedad, aunque se está en vías de desaparición, está todavía entre las más temidas y golpea a los más pobres y marginados”, indicó, hablando en italiano.

“Animo a cuantos están empeñados en el socorro y reinserción social de personas golpeadas por el mal de Hansen, para las cuales aseguramos nuestra oración”, agregó.

Más adelante renovó su cercanía a las poblaciones de Italia central que aún sufren las consecuencias de los terremotos que golpearon los Apeninos en los últimos días y de las difíciles condiciones atmosféricas.

Solicitó que no le falte a los pobladores afectados muestras del constante apoyo de las instituciones y la solidaridad de todos. Al final hizo referencia a las polémicas por retrasos en el socorro y falta de eficacia de los organismos responsables.

Pidió “por favor” que cualquier tipo de burocracia no haga esperar a los afectados ni les provoque sufrir ulteriormente.

En su reflexión, antes de rezar el Angelus, el Papa habló sobre la tentación del “consumo voraz” que se manifiesta en la actitud de “más tengo, más quiero”, algo que “asesina el alma”.

Sostuvo que el hombre y la mujer que caen en esa tentación y tienen esa actitud de “más tengo, más quiero”, no son felices y no llegarán a la felicidad.

“El pobre de espíritu es el cristiano que no se confía a sí mismo, a sus riquezas materiales, no se obstina en sus propias opiniones sino que escucha con respeto y se somete a las decisiones de los demás”, precisó.

“¡Si en nuestras comunidades existiesen más pobres de espíritu existirían menos divisiones, enfrentamientos y polémicas!”, apuntó.

 

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