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Socialistas franceses definen candidato

Benoit Hamon va como favorito contra Manuel Valls; izquierda está en desventaja ante partidos derechistas
Benoit Hamon (izq.) y Manuel Valls (der.) buscan convencer hoy con sus propuestas y ser el abanderado de la izquierda en las presidenciales francesas (BERTRAND GUAY. REUTERS)
29/01/2017
01:33
Agencias
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París.— El socialista rebelde Benoit Hamon llega hoy a la segunda vuelta de las elecciones primarias de la izquierda en Francia como sorprendente favorito, ante el ex primer ministro Manuel Valls, en una votación que realineará la impredecible campaña presidencial del país.

Hamon es el preferido en la votación de hoy, después de conseguir el primer sitio y 36% de los votos en la primera ronda. Él plantea una “alternativa izquierdista determinada y optimista”. Su propuesta más comentada es un “ingreso universal” de 750 euros (800 dólares) que se concedería gradualmente a todos los adultos.

Bajo su lema de campaña: “Hacer latir el corazón de Francia”, Hamon, de 49 años, enarbola un ideario en favor de la ecología, de la legalización de la marihuana y de una política de inmigración menos restrictiva. Pretende, además, derogar la reforma laboral que promovió Valls auspiciado por el presidente François Hollande. Ahora tiene el respaldo de otro candidato de izquierda, Arnaud Montebourg, eliminado de la contienda con 17.5% de los votos.

En tanto, Manuel Valls, número dos de Hollande hasta el pasado mes de diciembre, intenta de nuevo colocarse en primera fila como candidato socialista a las presidenciales con una campaña dura en la que se presenta como la única posibilidad de que la izquierda se mantenga en el poder. Valls, quien llegó segundo, con 31.4%, criticó las promesas “poco realistas” de su contrincante.

El ganador irá a las presidenciales contra el líder de la derecha, François Fillon, y la de la extrema derecha, Marine Le Pen, aunque según encuestas, entre estos dos últimos estaría el nuevo presidente francés.

Hamon, quien fue viceministro de Educación y brevemente ministro de esa misma cartera, dejó el gobierno en 2014. Encabezó entonces a un grupo de legisladores socialistas que se oponían a las políticas económicas del gobierno.

“Las soluciones fallidas de ayer no tienen ninguna razón para convertirse en éxitos mañana”, dijo.

Diez economistas franceses, entre ellos Thomas Piketty —autor del best-seller El capital en el siglo XXI— publicaron esta semana un artículo para argumentar que el ingreso universal puede ser “relevante e innovador”.

“Concebido y detallado concretamente, el ingreso vital universal puede ser un elemento clave para remodelar nuestro modelo social”, escribieron.

Por su parte, Valls ha tratado de promover su experiencia como primer ministro de 2014 a 2016. Su lema: “Una república fuerte, una Francia justa”, lleva impreso su ADN político: la apuesta por la seguridad y la autoridad, en momentos en que el país sigue bajo la amenaza de ataques terroristas.

Su dureza en la materia e inflexibilidad en cuestiones como el laicismo, que ya dejó evidente como alcalde de Evry, en la periferia de París, le hicieron en el pasado ganar popularidad, a veces más entre la derecha que en su propio campo. “La política es una prolongación de la guerra, de forma pacífica, pero a veces con los mismos métodos. Yo soy más bien ofensivo”, ha dicho Valls, quien por sus orígenes españoles y su estilo marcial ha sido apodado El matador.

Valls dice que él representa una “izquierda creíble” que busca un equilibrio entre el modelo social de Francia y las reformas que adaptarán al país a la globalización. “No quiero ser el candidato de los impuestos, eso lo dejo a mi adversario”, dijo Valls el jueves durante un mitin cerca de París. “Quiero ser el candidato del valor del trabajo, de los empleos, con una hoja de ruta clara y seria que ofrezca un futuro al pueblo francés”, afirmó.

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