Presos de Brasil imitan a cárteles mexicanos

Sus estrategias de terror inspiraron motines, señalan; comparan canción sobre decapitaciones con narcocorridos
Presos retaban a las autoridades en la cárcel de Alcacuz, en Natal, el pasado 20 de enero. La prisión fue recuperada ayer por las fuerzas de seguridad de Brasil (NEY DOUGLAS. EFE)
28/01/2017
04:20
Agencias
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Brasilia.— Las 30 decapitaciones que dejó este mes una guerra de pandillas en una cárcel brasileña se inspiraron en las tácticas de los cárteles mexicanos y representan un cambio radical en la violencia contra el narcotráfico en el país sudamericano, según un alto funcionario de seguridad.

Imágenes de videos mostraron a miembros de la pandilla Familia del Norte arrojando las cabezas de sus rivales a un patio bañado de sangre de la prisión de Compaj, en el estado de Amazonas, durante un motín, el pasado 1 de enero.

Incluso los brasileños, acostumbrados a una de las tasas más altas de criminalidad en el mundo, se sorprendieron con la brutalidad.

El incidente provocó una serie de masacres carcelarias entre pandillas, las cuales han dejado al menos 130 muertos este mes.

El secretario de Seguridad del estado de Amazonas, Sergio Fontes, un ex jefe de la policía federal con 20 años de experiencia en la frontera norte de Brasil, dijo que las bandas de narcotraficantes están siguiendo los pasos de los cárteles mexicanos, que publican sus sangrientas ejecuciones en internet.

“Cuando se trata de cortar cabezas, los mexicanos comenzaron mucho antes de que nuestras pandillas adoptaran esa estrategia de mezclar el terror con el crimen”, dijo Fontes en una entrevista telefónica. “Nuestra violencia imita a la suya”, sostuvo.

Unos días después de los asesinatos, una canción que alababa las decapitaciones comenzó a circular en las redes sociales, lo que recuerda a los populares melodías mexicanas que cuentan historias de narcotraficantes y sus hazañas, conocidas como narcocorridos.

Investigadores criminales de Brasil dicen que las decapitaciones no son nuevas en las cárceles de ese país. Sin embargo, nunca se habían presentado en esa escala. “La magnitud de la violencia refleja claramente el empeoramiento de esta guerra entre bandas de narcotraficantes”, dijo Víctor Neiva, investigador de la Universidad Federal de Minas Gerais.

En tanto, las fuerzas de seguridad brasileñas retomaron ayer el control de una cárcel en el noreste del país, dos semanas después de que una violenta reyerta entre presos se saldara allí con 26 muertos.

Los agentes de una tropa de intervención especial entraron por la mañana en la prisión de Alcacuz, ubicada en Natal, en el estado Rio Grande do Norte, según la estatal Agencia Brasil. Los presos ejercían desde hace días el control de facto del penal, donde dos grupos criminales rivales amenazaban con atacarse.

Después de una primera pelea, que dejó 26 muertos, el 14 de enero, los presos estuvieron en varias ocasiones a punto de volver a enfrentarse en las últimas semanas.

Los agentes decomisaron 30 teléfonos celulares, armas blancas e incluso un revólver, según las autoridades.

Los efectivos posaron con banderas brasileñas en el tejado de los pabellones como símbolo de que el Estado volvía a controlar el presidio, después de arriar estandartes de los grupos criminales Primeiro Comando da Capital (PCC) y Sindicato do Crime.

Brasil está sumido en una grave crisis penitenciaria desde comienzos de 2017, con motines y reyertas que han dejado ya más de 120 muertos en varias cárceles del país. Las peleas se atribuyen a una guerra externa entre bandas que quieren hacerse con el control del narcotráfico en el país. Se estima que varios grupos regionales quieren disputarle la hegemonía al PCC. Con la cuarta población carcelaria más grande del mundo, Brasil afronta problemas de hacinamiento en sus prisiones, muchas de las cuales están bajo control del crimen organizado.

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