Celac defiende a migrantes; evita enfrentar a Trump

Países miembros condenan “racismo y xenofobia”; expresan apoyo a Cuba y al diálogo en Venezuela
El presidente salvadoreño Salvador Sánchez (centro a la izquierda) recibe de parte del presidente dominicano Danilo Medina (centro a la derecha), la presidencia rotativa y anual de la Celac, durante la clausura de la cumbre, en Bávaro. (EFE)
26/01/2017
01:55
Agencias
Bávaro, República Dominicana
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La Celac concluyó ayer en República Dominicana su V cumbre con una tímida declaración en contra de las nuevas políticas de Estados Unidos, a pesar de que la mayoría de los presidentes asistentes fueron del eje bolivariano, y con una defensa del diálogo en Venezuela y del fin del bloqueo en Cuba.

Los 33 países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) condenaron la “criminalización de la migración irregular” en alusión a las medidas anunciadas ayer por el presidente estadounidense Donald Trump.

En la llamada Declaración Política de Punta Cana, adoptada al final de la cumbre y que lleva anexos 70 puntos entre declaraciones especiales y planes de acción, los miembros de la Celac rechazaron “el racismo y la xenofobia” y pidieron simplemente reconocer las “contribuciones de los migrantes en los países de origen y destino”.

Ni siquiera la representante de México en la cumbre, la vicecanciller para América Latina y el Caribe, Socorro Flores, se refirió en su discurso en la plenaria de la cumbre al muro que ordenó construir Trump.

Se trataba de la primera cumbre de la Celac después de la llegada a la Casa Blanca del magnate inmobiliario y representaba una ocasión de oro para que la región construyese una postura homogénea contra la retórica antiinmigración del nuevo mandatario estadounidense. Sin embargo, ha sido la cumbre que ha reunido al menor número de presidentes desde que se creó este foro regional en 2011. Los mandatarios de México, Panamá y Colombia cancelaron su participación a última hora, alegando motivos de agenda, y las expectativas sobre el foro se empezaron a desinflar.

Sí participaron en cambio los jefes de Estado del eje bolivariano (Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua) y los de República Dominicana, El Salvador, Dominica, Haití, Guyana y Jamaica, pero pronunciaron unos discursos manidos, largos y poco contundentes para lo que la coyuntura política mundial requiere.

El presidente ecuatoriano Rafael Correa, quien participó por última vez como mandatario en este evento, pues su mandato termina en mayo, llamó a sus homólogos de la región a “asumir una clara posición en defensa de los migrantes, no sólo de América Latina y el Caribe, sino del mundo entero”.

El tema que, sin embargo, ocupó los primeros puntos de la declaración final de la cumbre fue el diálogo entre el gobierno de Venezuela y la oposición, que en diciembre entró en una “fase de revisión” porque ambas partes se acusaron de incumplir los acuerdos.

La Celac, en el documento final de la cumbre, apoyó “el proceso de diálogo nacional” en Venezuela y alentó a las partes “a retomar las conversaciones de buena fe y con alto compromiso constructivo y con pleno apego al Estado de derecho, a los derechos humanos y la institucionalidad democrática”. En ese sentido, el presidente venezolano Nicolás Maduro se mostró confiado en que el diálogo político en su país concluirá “más temprano que tarde” con acuerdos “que van a ayudar al fortalecimiento de la democracia, la paz y la estabilidad”.

Los mandatarios también consensuaron exigir la derogación del “Decreto Ejecutivo de Estados Unidos de América aprobado originalmente el 9 de marzo de 2015”, que dicta sanciones económicas contra funcionarios venezolanos, el fin del bloqueo de Estados Unidos a Cuba y la devolución de Guantánamo.

La entrega a la isla caribeña de esta base militar estadounidense es, según la declaración, “un elemento relevante del proceso de normalización de relaciones entre ambos países” iniciado en 2014 y acogido “con beneplácito” hoy en la cita presidencial de Punta Cana. A su turno, el presidente cubano Raúl Castro dijo que su nación está dispuesta a vivir “en armonía” con Trump, pero sin realizar “concesiones inherentes a su soberanía e independencia”.

El texto final de la cumbre recoge una serie de compromisos de los jefes de Estado que ya habían sido adoptados en otras cumbres y que no han supuesto ninguna novedad. Entre ellos, el fortalecimiento de la lucha contra la corrupción, el narcotráfico y el cambio climático, la mejora de la cooperación judicial, la erradicación del hambre y el impulso de políticas a favor de la igualdad de género y de la juventud.

Como acto final y tras el discurso de los representantes latinoamericanos, República Dominicana traspasó a El Salvador la presidencia temporal del organismo. El mandatario salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén, subrayó al recibir la presidencia que su país impulsará acciones para enfrentar “los cambios que experimentamos a escala global, particularmente en la atención que nos merece el relevo en la administración de Estados Unidos”.

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