Sentencian en Texas a mujer que esclavizó a dos mexicanas

Olga Sandra Murra, de 64 años de edad, obligó a las mujeres a trabajar para ella sin pago durante más de 13 años; fue sentenciada a pagar un total de 795 mil dólares a las dos víctimas
24/01/2017
19:06
Notimex
Dallas
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Una mujer residente de Texas fue sentenciada hoy a seis años de prisión, por forzar a dos inmigrantes indocumentadas mexicanas a trabajar para ella sin pago durante más de 13 años.

La Oficina del Procurador Federal para el Norte de Texas informó que Olga Sandra Murra, de 64 años de edad, fue sentenciada también a pagar un total de 795 mil dólares a sus dos víctimas.

Murra permanece en una cárcel federal en Fort Worth, Texas, desde que fue declarada culpable en agosto pasado de dos cargos de trabajo forzado y dos cargos de albergar inmigrantes extranjeros ilegales.

Las autoridades acusaron a Murra de haber traído a las dos mujeres mexicanas a Estados Unidos en forma ilegal en 1997 y 1998. Las autoridades identificaron a las mujeres sólo como “V.R” e “I.G”, la primera con unos 30 años de edad, y la segunda de unos 20.

De acuerdo con las autoridades, entre septiembre de 1997 y abril de 2011, las mujeres laboraban en diversas residencias en El Paso y Fort Worth de Murra, quien les retuvo los documentos de identidad y las sometía a un control psicológico para obligarlas a trabajar sin sueldo.

Murra operaba en El Paso y en Fort Worth negocios de limpieza de casas y obligó a las mujeres a trabajar para su negocio, limpiando tres a cuatro viviendas por día hasta siete días por semana.

Las mujeres limpiaban además la residencia de Murra y preparaban comidas para ella, sin que ella les pagara por este trabajo. De hecho Murra obligaba a las dos mujeres a que le entregaran todo el dinero que ganaban limpiando casas.

Murra decía a las mujeres que ella era la voz de Dios en la Tierra y les obligaba a escuchar grabaciones religiosas y leer los versículos de la Biblia y discutir sobre su significado mientras limpiaban casas.

Murra hizo creer a las mujeres que se irían al infierno si no le obedecían y amenazó al menos a una de ellas de que si le desobedecía, se pondría en contacto con la Oficina de Inmigración y la mujer sería detenida en una prisión con otros extranjeros ilegales.

Las autoridades informaron que las mujeres dormían en el suelo de una habitación en la residencia de Murra, pero cuando eran castigadas se les obligaba a dormir en la cochera, el lavadero o el patio trasero y restringía su alimentación a pan y agua.
lsm

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