Simpatizantes de la presidenta suspendida de Brasil, Dilma Rousseff, que enfrenta un juicio en el Senado con fines destituyentes, salieron hoy a las calles de varias ciudades del país para protestar contra el proceso que se lleva a cabo en el Legislativo.

En Sao Paulo, la mayor ciudad brasileña, unas 2 mil personas, según la policía, -20.000 según la Central Única de los Trabajadores (CUT)-, se movilizaron a favor de Rousseff en una convocatoria que terminó con una intervención de la Tropa de Choque, un grupo antidisturbios de la Policía Militarizada, que impidió el avance de la protesta.

La manifestación, que comenzó con una concentración al inicio de la céntrica Avenida Paulista, estaba autorizada solo para avanzar hasta el Museo de Arte de Sao Paulo (MASP), a una cuadra de donde están acampados desde hace varios meses un grupo de activistas contrarios a la mandataria.

Un portavoz policial dijo a Efe que las autoridades impidieron que los dos grupos "se encontraran" y que el "itinerario de la movilización ya había sido combinado".

Cuando el grupo a favor de Rousseff pasó el primer cordón policial, la Tropa de Choque lanzó gases lacrimógenos para dispersar la protesta y algunos de los manifestantes respondieron incendiando botes de basura y lanzando piedras y botellas contra los policías.

Las improvisadas hogueras fueron apagadas por el Cuerpo de Bomberos y algunos camiones de la Policía Militarizada que lanzaron agua.

El acto a favor de Rousseff fue convocado por los frentes Povo Sem Medo y Brasil Popular, que reúnen representantes y militantes de varias organizaciones sociales a favor de Rousseff, como el gremio sindical CUT y el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST).

Los manifestantes portaban carteles en apoyo a Rousseff y con mensajes contra el Gobierno del presidente interino, Michel Temer, quien en calidad de vicepresidente asumió el poder el pasado 12 de mayo cuando la mandataria fue separada para afrontar un juicio en el Senado.

Rousseff está acusada de cometer maniobras fiscales para supuestamente maquillar los informes de las cuentas públicas en su gestión de 2014 y 2015.

En Brasilia, donde transcurre el juicio político contra Rousseff, las manifestaciones comenzaron a primera hora de la mañana, aunque solo por la tarde la marea roja invadió la Explanada de los Ministerios, una amplia avenida que reúne los principales edificios públicos del país.

Alrededor de mil personas se concentraron de manera pacífica frente al Congreso nacional, completamente cercado de vallas, donde la presidenta presentó hoy su defensa ante los senadores que la juzgan.

Al ritmo de 'batucada' (percusión de tambores), los seguidores de la presidenta pidieron el regreso de Rousseff y la salida de Temer, quien la sustituirá definitivamente si el Senado decide finalmente apartarla de su cargo esta semana.

"Nuestra presidenta no teme nada, no cometió ningún crimen. Hoy fue al Congreso a defenderse porque no teme nada. Al revés, allí están los verdaderos corruptos", comentó a Efe la activista Linda Matos.

En Río de Janeiro, frente a la Iglesia de la Candelaria, en el centro de la ciudad, unas 500 personas se reunieron de manera pacífica y según la diputada Benedita da Silva el número fue menor al de otras manifestaciones por la transmisión del juicio por varios canales de televisión, lo que terminó "robando público".

Porto Alegre (Río Grande do Sul) y Florianópolis (Santa Catarina), ambas en el Sur, fueron otras de las capitales regionales que en un menor número tuvieron este lunes manifestaciones de apoyo a la gobernante.

ae

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