La masacre con arma de fuego con el mayor número de víctimas en la historia de Estados Unidos, ocurrida la madrugada del domingo, podría estar vinculada con grupos terroristas, de acuerdo con las primeras investigaciones que reportan nexos entre el autor de la matanza y el grupo radical Estado Islámico.

Alrededor de las 2:00 am del domingo Omar Siddiqui Mateen, de 29 años de edad, abrió fuego al interior del club gay Pulse, en Orlando, Florida, en donde 50 personas murieron y 53 resultaron heridas. Algunas de las personas en el lugar se ocultaron en los baños y otras se vieron involucradas en una situación de rehenes. Se estima que había un total de 350 personas en el lugar al momento del ataque.

Tras identificar al atacante, quien murió dentro del lugar al recibir un tiro por parte de un policía, las autoridades indicaron que Mateen era ciudadano estadounidense, nacido en Estados Unidos, hijo de padres afganos. Residía en la ciudad de Port St. Lucie, a 200 kms al sur de Orlando.

Mateen realizó una llamada al servicio de emergencia 911 antes de iniciar el ataque al centro nocturno, en la cual manifestaba su lealtad al grupo terrorista Estado Islámico (EI). Ron Hopper, agente del FBI a cargo de la división Tampa, dijo a la prensa que no podía confirmar si la adhesión de Mateen era al estado islámico en general, o a la organización radical del mismo nombre, dado que no había escuchado la grabación de la llamada.

Hopper agregó que durante los últimos tres años la agencia se entrevistó con Mateen al menos en tres ocasiones en referencia a supuestas conexiones terroristas, pero que no se encontraba bajo vigilancia o investigación alguna. Según el agente, en ese entonces Mateen hizo “comentarios incendiarios a sus compañeros de trabajo que dejaron entrever su posible lazos con terroristas”, lo que llevó a las autoridades a hacer un registro de sus antecedentes y revisar cámaras de vigilancia. La última entrevista fue en 2014 por su presunta relación con Moner Mohammad Abusalha, un terrorista estadounidense que murió en un ataque suicida en Siria. El FBI concluyó que “el contacto fue mínimo y no constituyó una amenaza en ese momento”.

Tras publicarse los reportes de la llamada realizada por Mateen, Amaq, la agencia de noticias oficial del EI, emitió un comunicado indicando que “el ataque armado contra un club nocturno de homosexuales en la ciudad de Orlando en el estado estadounidense de Florida (...) fue perpetrado por un combatiente del Estado Islámico”. Hasta el momento esta información no ha sido confirmada por fuentes oficiales de Estados Unidos.

Se sabe que la semana pasada Mateen, quien portaba un rifle de asalto y una pistola, además de un “dispositivo” no identificado, compró de manera legal al menos dos de las armas que utilizó para el ataque.

Al ser cuestionado sobre los posibles motivos de su hijo, el padre de Mateen, Mir Seddique, dijo que éste “quedó espantado” cuando hace un par de meses vio a dos hombres besándose en Miami, y que a su juicio podría ser esa, y no la religión, la causa de la matanza.

La ex esposa de Mateen, quien pidió no ser identificada, declaró el domingo que él no era una “persona estable” y que la maltrataba. “Me golpeaba. Venía a casa y empezaba a golpearme porque la colada no estaba acabada o cosas así”, dijo al diario The Washington Post la mujer, quien conoció al sospechoso hace ocho años en internet, se casó con él en marzo de 2009 y lo describió como no muy religioso, alguien que hacía ejercicio en el gimnasio con frecuencia, y como “un ser humano normal” hasta que se tornó violento. La ex esposa agregó Mateen nunca dio señales de haberse radicalizado, que poseía una pistola de bajo calibre y que trabajaba como guardia en un centro de delincuentes juveniles.

El senador demócrata por Florida Bill Nelson, dijo que la matanza tendría ‘alguna conexión” con el grupo EI, según información del Comité de Inteligencia del Senado en Washington, aunque indicó que es necesario esperar los resultados de las investigaciones para confirmarlo.

De acuerdo con la agencia EFE, el domingo un grupo de policías inspeccionó y sacó varios objetos de una casa propiedad de Mateen en Port St. Lucie, incluidas varias cajas y una computadora Apple, y registró tres automóviles estacionados en el lugar.

Además del medio centenar de muertos, el tiroteo en la discoteca dejó 53 heridos, algunos de los cuales se encuentran en “estado crítico”, según autoridades médicas de Orlando, que hicieron un llamado a los ciudadanos para donar sangre. Cientos de voluntarios hicieron fila durante el domingo. El banco de sangre OneBlood de Orlando dijo en un comunicado que está ya “a plena capacidad” y pidió a los donantes que ayuden en los días venideros para mantener el nivel, con el fin de seguir ayudando.

Homosexuales y latinos

La noche del sábado se llevaba a cabo en Pulse una “noche latina”, ambientada por ritmos como bachata y reguetón, por lo cual es muy probable que un alto porcentaje de las víctimas sean hispanos, una comunidad que representa el 29 % de la población de Orlando

De acuerdo con la página de internet de la ciudad de Orlando, Edward Sotomayor Jr., Stanley Almodóvar III, Luis Omar Ocasio-Capo y Juan Ramón Guerrero son las primeras víctimas identificadas, aunque no se han confirmado más detalles sobre ellos.

“Estamos en una profunda conmoción. Anoche, cuando la comunidad de todo el país, en Los Ángeles, en Washington, celebraba el orgullo LGTB, 50 de nuestros hermanos y hermanas perdieron la vida”, dijo a El Universal Jorge Amaro, director de relaciones públicas del Grupo de Trabajo Nacional LGBTQ (National LGBTQ Task Force). “Están en nuestros pensamientos y en nuestras oraciones quienes perdieron la vida, quienes fueron heridos, y sus familias. No sabemos el motivo detrás del tiroteo y la investigación continúa, pero queda claro que nuestra determinación de vivir como personas abiertamente LGBT, con orgullo, no ha sido disminuida; esa determinación sigue”.

Amaro hizo alusión al hecho de que los nombres de las primeras víctimas sean latinos. “Como latinos y como miembros de la comunidad LGBT sabemos lo que significa el odio y la discriminación, y sabemos de los estereotipos negativos que ayudan a alimentar la ignorancia que causa este tipo de violencia”, por lo que “tenemos que denunciar y resistir cualquier intento de demonizar a las comunidades de fe, porque existen miembros de la comunidad LGBT que forman parte de ellas, católicos, cristianos, musulmanes, de cualquier otra religión”.

El portavoz denunció también la falta de políticas públicas para proteger a los grupos vulnerables. “Es tiempo de que nuestros líderes electos se den cuenta de que las palabras causan daño, tanto como las armas. Los miembros del Congreso federal, los legisladores locales, estatales, deben hacer todo lo posible para construir un país libre de crímenes de odio y de violencia armada. Este es un problema que ha tocado cada esquina de nuestra sociedad: primarias, universidades, cines, teatros, comunidades de fe. Tienen que actuar para poner fin a estas masacres”.

Otro de los asuntos pendientes para el Grupo de Trabajo Nacional LGBTQ, es impulsar los cambios legislativos que eliminen la prohibición que impide que un hombre homosexual sea donador de sangre. La política fue implementada en los años ochenta, cuando no se sabía suficiente sobre el VIH y el SIDA. Amaro señaló que su organización ha realizado gestiones ante la Administración de Alimentos y Drogas estadounidense (FDA) para cambiar esta política.

“Hoy la ciencia nos ha dado herramientas para identificar y prevenir el virus y para saber si se encuentra en la sangre, pero la ley no ha cambiado, hay discriminación contra hombres gay y bisexuales”, señaló. “Yo como hombre homosexual latino, no puedo ir a apoyar a mis hermanos con mi sangre. Es irónico que se pida a la gente que done, y que nosotros como comunidad afectada por esta tragedia no podamos ayudar en este tiempo de necesidad”.

Reacciones

Tras conocerse los detalles de la masacre de Orlando, las reacciones llenaron los medios de comunicación y las redes sociales durante todo el domingo.

“No hay ningún tipo de justificación para un crimen de este tipo”, dijo Nihad Awad, director ejecutivo del Consejo para las Relaciones Americano-Islámicas (CAIR), la mayor organización musulmana de Estados Unidos. “¿Cómo alguien podría creer que habla en nombre nuestro? Es todo lo contrario de lo que representamos, como musulmanes y como estadounidenses”, señaló Awad.

En honor a las víctimas, el gobernador de Florida, Rock Scott, ordenó que las banderas en todas las dependencias oficiales sean izadas a media asta de aquí al próximo jueves.

El presidente Barack Obama dijo desde la Casa Blanca que se cuenta con información suficiente para afirmar que fue un acto de terrorismo y un acto de odio. “Como estadounidenses, estamos unidos en el dolor, en la ira y en la resolución de defender a nuestra gente”, agregó.

El precandidato presidencial republicano Donald Trump, quien el año pasado pidió la prohibición temporal de la inmigración de musulmanes a Estados Unidos, celebró a través de Twitter haber estado en lo cierto acerca del “terrorismo islámico radical”, lo cual desató una fuerte reacción en su contra en redes sociales acusándolo de oportunista y denunciando su falta de sensibilidad con las víctimas y sus familiares.

También a través de redes sociales la aspirante demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Hillary Clinton, envió un mensaje en el que aseguró que se debe trabajar con aliados para derrotar a las redes terroristas; insistió en la necesidad de lograr el control de armas, y manifestó su solidaridad con la comunidad LGBT . “El odio no tiene ningún lugar en los Estados Unidos”, afirmó. Su contendiente, el senador Bernie Sanders, envió un comunicado señalando que “como estadounidenses nos encontramos horrorizados, sentimos repugnancia y tristeza por la horrible atrocidad en Orlando”.

Mientras los mensajes de condolencias e indignación llegaban de todas partes del mundo, sobre la avenida Santa Mónica de West Hollywood, en Los Ángeles, se celebraba el desfile del orgullo gay, programado para este domingo. “Estamos aquí, los angelinos, la comunidad LGBT y sus aliados (...) No evitaremos la situación, no nos quedaremos en nuestras casas, no volveremos al clóset. Estamos aquí fuera para desfilar, celebrar y vivir nuestro duelo”, sintetizó en un discurso el alcalde de la ciudad, Eric Garcetti.

El actor Danny DeVito, uno de los oradores durante el evento, cuestionó duramente a los líderes políticos del país por no tomar acciones para controlar las armas. “Es una vergüenza que nadie haga nada con respecto a esta porquería de los rifles de asalto. Nadie. Barack Obama. Donald Trump. Hillary Clinton. Bernie Sanders. Digan el nombre que quieran, nadie hace nada”, dijo, y agregó: “Nos tomó un par de años superar que asesinaron a un montón de niños [haciendo referencia a la masacre de la escuela Sandy Hook]. Nos toma tres minutos superar que matan a un montón de [personas] negras. Ahora un grupo de gays, ¿cuánto nos va a tomar?”.

Unas horas antes fue arrestado un hombre que portaba armas de asalto y aparentes explosivos, y que dijo que se dirigía a la marcha en West Hollywood, según un reporte del diario Los Angeles Times.

La demagogia que viene

Entre los analistas y algunas organizaciones activistas, además del duelo inmediato por las víctimas, está la preocupación por lo que puede ocurrir en los meses por venir, que coinciden con la nominación de los candidatos a la presidencia y la elección de noviembre. Ali Noorani, director ejecutivo de National Immigration Forum, lamentó lo que consideró que serán “semanas de una dinámica muy desagradable”.

“Creo que en los próximos meses Donald Trump tomará ventaja de esta tragedia para continuar con su demagogia contra la comunidad musulmana y contra la comunidad inmigrante en general”, dijo Noorani a este diario. “Lo primero que debemos hacer es recordar que 50 personas perdieron la vida, y con eso en mente asegurarnos de que ninguna comunidad se convierta en chivo expiatorio. Este es un asunto en el que hay varios factores involucrados: salud mental, terrorismo, acceso a armas de fuego. Tenemos que asegurarnos de que las agencias del orden sean parte de la solución, y que incluyan a la comunidad musulmana en la conversación”.

Noorani consideró que los medios de comunicación pueden contribuir y hacer un mejor trabajo entrevistando líderes de la comunidad musulmana que rechacen estos actos y denuncien al EI, “que son la enorme mayoría de los musulmanes en el mundo”.

Por su parte Everard Meade, director del Trans-Border Institute de la escuela Kroc de Estudios sobre la Paz en San Diego, recordó que el ataque en Orlando es uno de los más de 350 ataques masivos en Estados Unidos durante el último año, y que “estos eventos tienen una variedad de causas”.

“El ‘terrorismo’ ha sido una táctica de los grupos de odio en Estados Unidos durante 150 años, y sean extranjeros o no quienes planearon este ataque, se inserta en una amplio historial de crímenes de odio en nuestro país, incluidos los crímenes por homofobia”, dijo Meade a El Universal. “La clase de ataques exigida y celebrada por el EI y otros grupos extremistas no tienen su origen en un mal amorfo que de vez en cuando brota de las entrañas del infierno inspirando a individuos perversos para que ataquen a inocentes. Son producto de una guerra que se extiende por una generación en el Medio Este, en la que Estados Unidos ha invertido una gran cantidad de recursos con pequeños efectos positivos y con poca posibilidad de que termine pronto. Si centramos nuestra respuesta sólo en estos actos repugnantes y perdemos la oportunidad de examinar cómo y por qué ocurren en el nivel más fundamental, no tendremos éxito, ni cerrando las heridas que ha creado, ni previniendo ataques similares en el futuro”.

Con información de agencias

Google News

TEMAS RELACIONADOS

Noticias según tus intereses