La Fiscalía chilena indaga una denuncia sobre la matanza de centenares de pingüinos y lobos marinos para ser usados de carnada por pescadores de jaibas en desoladas islas de la Patagonia, informaron hoy fuentes judiciales.

La investigación está a cargo de la Fiscalía de Quellón, en el extremo sur de la Isla Grande de Chiloé, a unos 1.200 kilómetros al sur de Santiago y hasta ahora se concentra en Esmeralda y Guaipilán, dos pequeñas islas deshabitadas, donde se han encontrado evidencias de las matanzas.

Las islas mencionadas son lugares de cría de lobos marinos y de pingüinos de Chiloé, especie esta última que está declarada en peligro de extinción.

La jaiba, o cangrejo azul, es un crustáceo decápodo que abunda en Chile y otros países de la región y tiene una alta demanda gastronómica.

El fiscal a cargo, Rodrigo Valladares, admitió ante los periodistas que, según las normas legales vigentes, el caso sólo puede ser investigado como maltrato animal y los responsables pueden eludir la prisión pagando una multa.

En ese contexto, propuso que las áreas en que se producen las matanzas sean declarados santuarios de la naturaleza protegidos para evitar las incursiones de los pescadores de jaibas.

Valladares dijo haber recogido testimonios de tripulantes de embarcaciones pesqueras que operan en el sector según los cuales en cada incursión matan a más de un centenar de lobos marinos y pingüinos a golpes de hachas y palos.

El ministro de Bienes Nacionales, Víctor Osorio, condenó los hechos y aseguró que coordinará con las autoridades locales para proteger mejor las islas y a los animales que los habitan.

cfe

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