San José.— Después de 20 días del estallido de una crisis por el intenso tránsito de migrantes irregulares cubanos que viajan sin visas de Ecuador a Estados Unidos, el flujo prosigue del sur al norte del continente y se agravó en las últimas horas con centenares varados en Obaldía, puerto caribeño de Panamá, tras un peligroso recorrido por mar desde Colombia, mientras miles se agolpan en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua.

Luego de que Nicaragua les cerró sus fronteras el pasado 13 de noviembre y les catalogó como delincuentes, la crisis con más de 5 mil cubanos atrapados en Centroamérica está cerca de convertirse en uno de los más graves y complicados dramas humanitarios de migrantes de los últimos años en la zona.

“Estamos analizando algunas alternativas para mejorar las condiciones de los que están aquí hasta que se solucione este problema, que es regional”, dijo el vicecanciller de Panamá, Luis Miguel Hincapié.

El conflicto se prolonga sin anuncios sobre la fórmula para que, sin pasar por suelo nicaragüense, los cubanos pasen a otro país y continúen su travesía hacia EU para acogerse a los beneficios laborales y de cédula de residencia que ese país les concede desde 1966.

Costa Rica registra unos 4 mil que permanecen en albergues en el norte del país, cerca de la frontera con Nicaragua. Los números oficiales de ingresos de cubanos irregulares a Panamá se aproximan al millar en puerto Obaldía, pero con 20 mil 674 del 1 de enero al 18 de noviembre de 2015.

Pero el movimiento es incesante desde Ecuador, que en 2008 liberó a los cubanos del requisito de visa. Sin embargo, ante el conflicto que estalló cuando Costa Rica desarticuló el pasado 10 de noviembre una red trasnacional de traficantes de personas y se complicó con la decisión nicaragüense, Ecuador anunció el jueves anterior que, a partir de mañana, volverá a exigir visa a los cubanos para tratar de contener el flujo.

Remoto poblado. En Obaldía, en el litoral nororiente de Panamá y al que los cubanos ingresan por mar desde el puerto de Turbo, en Colombia y también en el Caribe, hay gran aglomeración. “Nuestra situación se ha convertido en un negocio”, dijo el cubano Joel Gómez, uno de los varados en ese puerto. “Las autoridades y la policía de los países no hacen otra cosa que estafarnos, nos imposibilitan el paso para pedir dinero”, denunció Gómez, en declaraciones al diario La Prensa, de Panamá.

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