"Diplomacia vaticana no es una casta superior"

El Papa aclara a futuros embajadores de la Santa Sede que no están llamados a ser altos funcionarios de un Estado, sino custodios de una verdad
Francisco les pidió no dejarse afectar por los continuos cambios de país ni dejarse vaciar por el cinismo (Foto: Reuters)
26/06/2015
03:00
Notimex
Ciudad del Vaticano
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El Papa advirtió ayer a un grupo de futuros diplomáticos del Vaticano que no están llamados a ser una “casta superior” que es agradable a los “ambientes mundanos” ni es presa de la “contable división de las canonjías”. La mañana de este jueves, en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico del Vaticano, Francisco recibió en audiencia a los directivos, personal docente y estudiantes de la Pontificia Academia Eclesiástica, donde se forman los embajadores de la Santa Sede.

“No están llamados a ser altos funcionarios de un Estado, una casta superior que se autopreserva y gusta a los ambientes mundanos, sino a ser custodios de una verdad que sostiene desde lo más profundo a quienes la proponen, y no al contrario”, les dijo.

Más adelante, les aclaró que el papado y también sus representantes, no pueden dejarse aprisionar “por las lógicas de los grupúsculos” ni ser rehenes de la “contable división de las canonjías” o “contentarse con la partición entre cónsules”.

Insistió que tampoco pueden someterse a los poderes políticos ni dejarse colonizar por los pensamientos fuertes de turno o por la “ilusoria hegemonía de lo políticamente correcto”.

Les explicó que la Santa Sede hace referencia a la labor del Obispo de Roma, por lo tanto es la Iglesia que “preside en la caridad”, que no se sienta sobre el trono orgulloso de sí sino sobre la valentía cotidiana de la condescendencia, es decir el abajamiento, de su maestro.

Por otra parte, les pidió no dejarse afectar por los continuos cambios de país ni dejarse vaciar por el cinismo y, al contrario, tener siempre la memoria viva de por qué y por quién se inició el propio camino.

Les urgió a combatir con la oración las tendencias a afirmarse “por encima de los demás”, la “superioridad de la mirada” que impide el acceso a la sustancia de la realidad y el pretexto de saber ya demasiado.

Precisó que para cumplir su misión, los diplomáticos vaticanos no deben imponer, en los ámbitos donde operan, los propios esquemas de comprensión, los propios parámetros culturales y los propios territorios eclesiales.

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