"Todo el sistema político de Guatemala está corrupto"

El fallo que ampara al presidente frente a acusaciones era de esperarse, dice joven activista
Mynor Alonzo, de 25 años, es uno de los organizadores de las protestas que cada sábado se realizan en Guatemala
20/06/2015
03:19
José Meléndez / corresponsal
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La rebelión que en noviembre de 1960 precipitó el estallido de una guerra en Guatemala que se prolongó por 36 años, nació en las filas de generaciones jóvenes del ejército guatemalteco molestas con la corrupción y, estimulada por la onda expansiva de la revolución que triunfó en Cuba en 1959, buscó la vía violenta para romper el orden institucional.

La revuelta que en abril de 2015 aceleró la explosión de una profunda crisis política en Guatemala de desenlace todavía incierto, emergió en las huestes de generaciones jóvenes de las universidades —públicas y privadas— y, sin ejemplos externos, prefirió la ruta de paz para atacar la corrupción endémica… con respeto al orden institucional.

“Guatemala vive una insurrección popular pacífica, porque todo el sistema está corrupto”, dijo el guatemalteco Mynor Alonzo, de 25 años, estudiante de Ciencias Políticas en la estatal Universidad de San Carlos y uno de los organizadores de las masivas protestas que se realizan todos los sábados en la capital, desde abril de este año, para repudiar la corrupción política que golpea al presidente Otto Pérez Molina y exigir su dimisión. Hoy también habrá protestas.

A nadie sorprendió, afirmó Alonzo en una entrevista con EL UNIVERSAL, la decisión adoptada el jueves por la Corte de Constitucionalidad de otorgar un amparo provisional que suspendió temporalmente un antejuicio que una comisión del Congreso inició el lunes anterior, por orden de la Corte Suprema de Justicia, en contra de Pérez, para indagarle y evaluar su desafuero por su presunto nexo con millonarios casos fraude a la seguridad social y defraudación en aduanas.

¿Qué piensa respecto del fallo constitucional?

—Es una forma del gobierno de cubrirse. Aunque es de notar esa miopía política, tampoco me sorprende ni extraña, pues el problema es de todo el sistema. La Constitución política es limitada, de corte militar. La clase política, por la represión en la guerra, se siente intocable y dueña de Guatemala. Todo el sistema está corrupto.

¿Hacia dónde va Guatemala?

—Es demasiado difícil saberlo. Todo cambia drásticamente en 24 horas, por una renuncia, un fallo. De lo único que estamos conscientes es que Guatemala ya cambió.

Éramos una población apática y la clase política se dedicó a hacer lo que le dio la gana. Ahora vamos a los bares y cuando no hay partidos de futbol, a diferencia de antes, se sintonizan las noticias de política. Y en las cuadras, cuando la gente sale a fumar, se habla de política.

¿Hay condiciones para los comicios generales de septiembre próximo?

—En las condiciones actuales no queremos elecciones. Pero buscamos respeto del orden constitucional, porque no queremos darles entrada nuevamente a los militares, que tanto daño nos han hecho porque tienen monopolio de las armas.

Si los comicios se postergan a noviembre, con reformas legales y (garantizando) que la población tenga mayor control del financiamiento de los partidos, estamos de acuerdo, para que las elecciones sean para salir adelante. De lo contrario, no van a servir de nada.

 

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