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Atrapados en el encono racista

Odio y segregación racial, más vigentes que nunca
Dylann Storm Roof, un joven de 21 años irrumpió en el viejo templo metodista de Charleston, con su lustrosa pistola calibre 45, y disparó tiros a mansalva sobre un total de nueve personas Foto: AP
18/06/2015
22:40
J. Jaime Hernández / Corresponsal
Washington
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Las fronteras de odio y segregación racial que se creían difuminadas con la llegada de Barack Obama, el primer presidente de raza negra que tiene el país, siguen más vigentes que nunca.

Cuando la noche del miércoles, Dylann Storm Roof, un joven de 21 años irrumpió en el viejo templo metodista de Charleston, con su lustrosa pistola calibre 45, un regalo de cumpleaños de su padre, su visita se atuvo al viejo guión del ataque racista. “Los voy a matar porque violan a nuestras mujeres... Están tomando a nuestro país... Se tienen que ir...”.

Acto seguido, Dylann, quien planeó su cacería desde su residencia en Carolina del Norte, descerrajó tiros a mansalva sobre un total de nueve personas. Entre ellas, el pastor y senador estatal Clementa C. Pinckney, una de las figuras más respetadas en Charleston, Carolina del Sur.

A una de las mujeres supervivientes, le espetó mientras le apuntaba con el arma: “A ti te dejo vivir para que cuentes lo que ocurrió aquí”, según narró la mujer.

El ataque contra un templo que Obama calificó como un “lugar sagrado” y un hito en la dilatada lucha por los derechos civiles, confirmó que EU sigue siendo incapaz de escapar de su pasado de encono y odio racista.

“Nuestra comunidad ha sufrido durante muchos años estos actos de odio. En el pasado, cuando luchábamos contra la esclavitud. Y ahora, cuando nuestra sociedad se ha tornado en un cuerpo social multirracial”, aseguró Raphael Warnock, escritor y analista del fenómeno de la segregación racial.

La Iglesia Episcopal Metodista Africana  Emanuel, un templo que ha sobrevivido desde su edificación en el siglo XIX a los ataques del Ku Klux Klan, a los incendios y clausuras ordenadas por el hombre blanco —ante el temor a la organización de los hombres de raza negra—, volvió  a capturar la atención de una opinión pública acostumbrada al impacto de los crímenes de odio que poco a poco se diluyen, hasta que reaparecen para reclamar una nueva cuota de víctimas.

Irónicamente, estos crímenes ocurren en el país que se ha convertido en el más plural y rico en influencias, razas, credos y tradiciones.  Según un reciente estudio demográfico del  Pew Research Center, la población de naturaleza multirracial crece hoy en EU a una velocidad pasmosa: tres veces más que el resto de los grupos demográficos, ya sea blanco o negro.

“El porcentaje de recién nacidos de matrimonios multirraciales ha pasado del 1% en 1970 al 10% en 2013. Aunado a ello, los demógrafos vaticinan que el aumento de matrimonios de distinta raza apunta hacia un rápido aumento de la población miltirracial”. “De seguir esta tendencia, la población multirracial se multiplicará por tres hacia 2060”, concluye.

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