EU analiza sacar a Cuba de lista de terrorismo

Obama dice que diferencias bilaterales no determinan fallo. Adelantan que el proceso se encuentra en la "fase final"
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pronuncia un discurso durante el desayuno de oración por la Pascua cristiana, ayer - ANDREW HARRER. EFE
08/04/2015
04:41
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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, entreabrió ayer la puerta a la posibilidad de sacar a Cuba de la lista negra de naciones que patrocinan el terrorismo, al asegurar que “estudiaré muy de cerca la recomendación del Departamento de Estado”.

La decisión de quitar a Cuba de la lista dependerá de un proceso de revisión que “se encuentra en una fase final”, según reconocieron ayer fuentes de la Casa Blanca. Estas mismas fuentes no descartaron, ni confirmaron, que la decisión de eliminar a Cuba de una lista en la que permanece desde marzo de 1982, será anunciada en el marco de la Cumbre de las Américas que se realizará en Panamá el 10 y 11 de abril. Tampoco dijeron si la apertura de embajadas de ambos países será oficializada antes o en el marco de ese encuentro.

“Lo único que podemos decir es que durante el encuentro entre el presidente Obama y el presidente de Cuba, Raúl Castro, este tema estará en las conversaciones”, aseguró un funcionario de la Casa Blanca al insistir en que el tiempo para anunciar tanto la apertura de las embajadas como la eliminación de Cuba de la lista de naciones que patrocinan el terrorismo depende del Departamento de Estado.

“No tan pronto”. Ben Rhodes, consejero adjunto de Seguridad Nacional, dijo por su parte que “no anticiparía que estemos formalizando la apertura de las embajadas en el encuentro (de Panamá).

En el mismo sentido, el vocero presidencial Josh Earnest, dijo que “No avizoro una decisión tan pronto”.

Cuba, que permanece en la lista desde 1982, ha condicionado el éxito, aunque no la continuidad, de las negociaciones que buscan la normalización de las relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana, a su salida de dicha lista.

En una entrevista con la cadena radial NPR, Obama reiteró lo que hace poco más de un mes adelantó el secretario de Estado, John Kerry, para asegurar que la decisión de sacar a Cuba de esa lista negra se tomará una vez que se haya agotado un exhaustivo proceso de revisión.

La eliminación de Cuba estará sustentada por una estricta valoración del caso y no a partir de coincidencias de carácter político con La Habana, dijo Obama al reconocer que a pesar de la determinación de normalizar las relaciones diplomáticas con La Habana aún existen “serias diferencias” entre ambos países.

“El criterio es claro: ¿Es este país en particular promotor del terrorismo? Y no, “¿coincidimos con ellos en todo (política o ideológicamente)?”, dijo el presidente al adelantar así que la vieja animadversión por cuestiones políticas dejará de pesar en la valoración final para eliminar a Cuba de la lista negra. “Voy a estudiar muy de cerca la recomendación del Departamento de Estado”, reiteró.

Valoración estricta. La designación de un Estado patrocinador del terrorismo, o su exclusión de la lista, es un proceso que incluye una valoración bajo criterios muy estrictos por mandato del Congreso, que tendrá un plazo de 45 días para revisar la recomendación del Departamento de Estado y el presidente, pero difícilmente podrían frenarla o atar de manos a Obama. Entre los criterios más importantes figura la exigencia de que el país en cuestión no haya apoyado, ayudado o sido cómplice en los últimos seis meses en actos internacionales de terrorismo.

En la entrevista con NPR, en vísperas del viaje a la Ciudad de Panamá para participar en la cumbre de Las Américas los próximos 10 y 11 de abril, Obama se manifestó esperanzado en el proceso de deshielo diplomático con La Habana para colmar “el hambre” que la población cubana siente de un régimen de mayores libertades y más oportunidades.

“Hay asuntos en los que seguimos teniendo serias diferencias (con el gobierno cubano), y yo no espero transformación inmediata en la relación cubano-americana. Lo que sí veo es la posibilidad de colmar el hambre en Cuba para comenzar un cambio, un proceso que en última instancia puede conducir a una mayor libertad y más oportunidades”, dijo.

 

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