ENTREVISTA. A la Cumbre de las Américas "nadie viene a pelear"

México debe recuperar su protagonismo en la región, opina
08/04/2015
04:52
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Por José Meléndez Enviado

Panamá.— “Aquí nadie viene a pelear”, soltó ayer el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, anfitrión de la VII Cumbre de las Américas, tras afirmar que urge que Washington y La Habana resuelvan su prolongado diferendo político bilateral. Advirtió además que, ante el surgimiento de un renovado diálogo interamericano que incluye el proceso de paz en Colombia, es vital que México recupere su protagonismo internacional, por su posición geográfica clave, fronteriza con Estados Unidos.

Al levantarse de su asiento en el despacho presidencial, sonriente pero con la presión de la expectativa política que existe por los resultados de la cumbre, Varela aseguró tras una entrevista con EL UNIVERSAL que nadie debe pelear, porque los diferendos entre las naciones deben ser superados para atacar los verdaderos problemas continentales, como la miseria y el crimen organizado convertidos en germen de una masiva migración irregular.

La cita hemisférica, prevista para este viernes y sábado en esta capital y por primera vez con presencia de un presidente de Cuba, debe consolidar a América como un continente de paz, y un elemento crucial es que Washington y La Habana finiquiten el conflicto de más de 55 años de enfrentamientos bilaterales por sus diferencias ideológicas, entre otros factores, afirmó Varela, al recordar que el tema central del encuentro es “Prosperidad y Equidad: El Desafío de la Cooperación en las Américas”.

“No es sólo la relación bilateral Estados Unidos-Cuba. Es un llamado a todos los jefes de Estado a que enfoquemos nuestra energía en enfrentar los problemas que afectan a nuestros pueblos, que no nos desgastemos en diferencias ideológicas coyunturales y que nos enfoquemos en la lucha contra la desigualdad (social), el crimen organizado y en que el crecimiento económico que vive América llegue a todos sus habitantes con equidad”, dijo.

“Muchas veces se buscan los problemas como si estuvieran afuera y los problemas están adentro”, puntualizó, al repasar una lista de los que calificó como los verdaderos conflictos del continente, como los flujos migratorios irregulares, la desigualdad, la falta de sanidad básica, la carencia de agua potable o la deficiente educación.

“No es sólo el tema Cuba-Estados Unidos. Sin duda alguna, un acercamiento entre los dos países ayuda mucho a la paz en el continente, a cerrar ese capítulo de nuestra historia donde el continente se vio envuelto en luchas sociales justas pero costosas y que América no sea más nunca el sitio de conflicto entre grandes potencias, sino un continente unido en paz”, afirmó.

“Es un tema de reparar (entre las dos naciones) y sellar esas heridas”, adujo, en una alusión al hecho de que será la primera vez, desde 1956, en que un presidente de EU y uno de Cuba finalmente coincidirán en un mismo foro en el marco del sistema interamericano. Los mandatarios Barack Obama y Raúl Castro acudirán a la cita, en un hecho sin precedentes, porque también será la primera presencia cubana en este mecanismo de diálogo de los 35 gobernantes americanos, establecido en 1994 con la exclusión de la isla por tener un gobierno comunista.

“Ese acercamiento entre los dos países y la cercanía de Colombia con su proceso de paz, traerá mejores días para América”, puntualizó. En este escenario de renovado diálogo interamericano, admitió, México “sin duda alguna” debe retomar un protagonismo internacional.

“México es el único país latinoamericano fronterizo con EU y juega un papel, como Panamá, de unión (interamericana). Todos los países tenemos que sumarnos a esa voluntad de cooperación en temas como luchar contra el crimen organizado o en los flujos migratorios. México siempre ha jugado un papel de primera línea en América”, destacó.

Al preguntársele sobre la crisis política en Venezuela, por las agudas divergencias entre las fuerzas seguidoras del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez y las agrupaciones opositoras, aclaró que aunque tampoco estará en el centro del debate, “a nivel bilateral” será un asunto que “tendrá presencia”.

La cumbre es “sobre el futuro de los 900 millones de americanos y no sobre problemas coyunturales que puedan estar enfrentando algunos jefes de Estado”, aseveró, al insistir “siempre” en la necesidad del diálogo interno para la paz social y la estabilidad.

 

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