Indígenas bloquean obra de autopista

La vialidad Naucalpan-Toluca no debe continuar por mandato de la PJF hasta que se resuelva un juicio de amparo, aseguran
14/06/2017
01:53
Rebeca Jiménez Jacinto
Huixquilucan, Méx.
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 “Nos partieron el bosque, derribaron miles de árboles, taparon manantiales, dañaron centros ceremoniales de culto otomí y tierras de cultivo, además de que dividieron el pueblo”, afectando a 7 mil pobladores, informó Rufino Vicente Navarrete Díaz, representante de la comunidad indígena de Santa Cruz Ayotuxco en Defensa de la Tierra.

Indígenas otomís, por segundo día consecutivo, pararon maquinaria y cerraron cuatro pasos de acceso a varios frentes de la construcción de la nueva autopista Naucalpan-Toluca, luego de obtener una orden de magistrados del Poder Judicial de la Federación (PJF), que ordenaron suspender la obra, en tanto concluye un juicio de amparo.

El seis de abril pasado, el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Segundo Circuito del PJF, por unanimidad de votos de los magistrados María del Pilar Bolaños, presidente y ponente; David Cortés y Benjamín Rubio , ordenaron que en la construcción de la citada autopista “mantengan las cosas en el estado en que se encuentran” en Santa Cruz Ayotuxco hasta que se resuelva el juicio de amparo.

Pese a la orden de magistrados, los constructores de lo que será la nueva autopista de cuota continuaban con la obra, por eso “decidimos parar maquinaria y cerrar con piedras los accesos a esta construcción que partió el bosque de Santa Cruz Ayotuxco”, lamentó Rufino Vicente.

El trazo de la nueva autopista terminó con pinos y encinos a lo largo de 16 kilómetros de una franja de 70 metros de ancho de bosque, lo que representa un daño ecológico en unas 110 hectáreas, donde además sepultaron manantiales, terminaron con fauna endémica y nuestras tierras de cultivo, apuntó el presidente ejecutivo de la comunidad indígena de Santa Cruz Ayotuxco, Pablo Romero Segura, quien en lengua otomí acusó el daño generado a su pueblo.

Hilario Tomate, presidente de usos y costumbres de Santa Cruz Ayotuxco, manifestó el dolor del pueblo indígena, no sólo por ver devastado el bosque, donde hay basamentos prehispánicos de culto otomí, sino por la pérdida de manantiales.

La constructora dice que indemnizó a los comuneros de Santa Cruz Ayotuxco, pero fue por una franja reducida, que no representa ni 10% de la zona afectada.

Los ingenieros de obra al escuchar a los líderes del grupo otomí que mostraban la orden de magistrados de suspender la obra pidieron sacar su maquinaria y una tregua de una hora para proteger material que podría echarse a perder.

 

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