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Surge conflicto entre católicos por templo

Dicen que sacerdote con hijos no quiere abandonar oficio
Un conflicto religioso puede detonar en violencia en la colonia Granjas de Guadalupe, donde el sacerdote presuntamente tiene hijos y nietos (ESPECIAL)
13/06/2015
05:52
Juan Manuel Barrera
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NICOLÁS ROMERO, Méx.— Un conflicto católico puede detonar en violencia en la colonia Granjas de Guadalupe, donde el sacerdote presuntamente tiene hijos y nietos, y sigue oficiando servicios religiosos.

Feligreses católicos de dicha comunidad exigen la devolución de la iglesia, en poder del padre Artemio Gaona Alvarado, suspendido del ejercicio del ministerio y quien continúa con misas e impartiendo sacramentos.

Martha Ayala Fuentes, de un grupo católico en esa colonia, relató que entre 2006 y 2007 el entonces obispo de la Diócesis de Cuautitlán, Manuel Samaniego, suspendió al padre Artemio, quien a pesar de ello sigue en la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, localizada en calle Faisanes, en dicha comunidad.

La mujer presentó copias de documentos que demuestran que el padre Artemio tiene hijos e incluso nietos, además de que fue demandado por una de sus parejas que le exigió el pago de pensión alimenticia, lo que está asentado en el expediente 1128/2012, en el juzgado civil de primera instancia de Jilotepec, Estado de México.

Dijo que desde hace cinco años los feligreses católicos de la colonia Granjas de Guadalupe escuchan misa en una capilla provisional ubicada en el patio de una vivienda con el número 20 de la calle Quetzales, espacio prestado por propietarios del lugar y que en época de lluvias se inunda.

Ayala Fuentes mencionó que un grupo de católicos informó la situación al gobernador Eruviel Ávila Villegas, sin que hasta el momento dé respuesta a la petición.

En septiembre del 2014 se creó la Diócesis de Cuautitlán Izcalli, al dividirse la Diócesis de Cuautitlán. El pasado 17 de mayo un grupo de feligreses se manifestó con pancartas en la catedral de Cuautitlán Izcalli, para exigir solución al conflicto.

El 18 de mayo, un día después de la protesta, el obispo Francisco González Ramos acudió al templo provisional a dialogar con los feligreses y ofreció dar respuesta en dos meses en torno al citado conflicto.

Ayala Fuentes afirmó que existe una denuncia en la Procuraduría General de la República (PGR) contra el padre Artemio, al parecer porque habilitó el atrio de la iglesia con una especie de nichos donde son depositadas las cenizas de difuntos que son cremados.

Ayala Fuentes mencionó que algunos feligreses advirtieron con tomar otro tipo de medidas para recuperar la iglesia, lo que pudiera detonar en violencia en la comunidad, por lo que es necesario que las autoridades intervengan.

Los inconformes mostraron copias de constancias de diversos sacramentos impartidos por el padre Artemio, los cuales —según los opositores— no son válidos al estar suspendido para ejercer el ministerio.

Un documento firmado por el obispo Guillermo Ortiz Mondragón, fechado el 19 de septiembre del 2008, establece que “el sr. pbro. Artemio Gaona está suspendido y, por tanto, no tiene licencias ministeriales ni permiso para celebrar los sacramentos (bautizos, eucaristía, confirmación) ni para asistir como testigo del sacramento del matrimonio”.

Añade: “El padre Artemio se ha alejado de la doctrina y la disciplina de la Iglesia Universal desde hace muchos años. Ningún sacerdote ha tenido que levantar falsas acusaciones en su contra, muchos conocen su situación”.

EL UNIVERSAL solicitó versión al respecto del padre Artemio, quien no contestó la petición.

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