Reliquias. Edificios al borde del colapso

800 inmuebles de la Cuauhtémoc tienen un nivel de riesgo
Las colonias Centro, Roma, Guerrero, Obrera y toda la parte céntrica de la demarcación concentran la mayoría de los inmuebles que presentan un nivel de riesgo en sus estructuras. Y aunque algunas lucen una fachada en buen estado, su interior está deterior
22/06/2015
02:10
Fanny Ruiz-Palacios
Ciudad de México
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En la delegación Cuauhtémoc existen 46 mil edificios que están en riesgo de sufrir algún daño ya que fueron construidos antes de 1985, afirma la directora de Protección Civil delegacional, Arlette María Salyano Tourres.

“Hay un aproximado de 50 mil, 60 mil inmuebles en el total del perímetro delegacional, de estos, 46 mil fueron hechos antes de 1985; nos referimos hasta 200 o 300 años atrás, entonces tenemos una situación complicada en cuanto a construcciones”, subraya.

De acuerdo con la funcionaria, cualquier inmueble de la delegación Cuauhtémoc construido antes de 1985 puede representar un nivel de riesgo. “Podemos hablar de unos 700 u 800, podría hablar de unos 100 de muy alto riesgo, pero es muy aventurado”, señala.En entrevista con EL UNIVERSAL, Salyano menciona que la mayoría de los inmuebles que están en peligro se encuentran en las colonias Centro, Roma, Guerrero, Obrera y toda la parte céntrica de la demarcación.

“Por simple historia, toda la delegación Cuauhtémoc tiene edificios viejos, de hecho es el principal asiento en la época de los españoles. Aquí estaban Tenochtitlán y Tlatelolco, que son los asentamientos prehispánicos, por lo tanto, lo que sería Centro Histórico, Atlampa, Santa María, colonia Obrera y otras son los asentamientos más viejos en cuanto a edad”, detalla.

Los edificios construidos en 1920, dice, conformaron las colonias nuevas como la Juárez, Roma y Cuauhtémoc:

“Estas no están tan viejas, sin embargo, están sobre un suelo muy arcilloso. Como construyeron estas casas en la época del porfiriato, son muy bonitas, muy bien hechas, pero, desafortunadamente, las condiciones constructivas de esa época no contemplaban las características del suelo de esa zona”.

Factores de riesgo

Existen diversos factores que pueden acelerar el desplome de un inmueble, como el peso y la humedad que se genera en tiempo de lluvias.

“Tenemos un fenómeno por los cambios climáticos: llueve por la tarde-noche a cántaros y en la mañana hace un calor muy fuerte que seca los materiales; esos cambios de temperatura, de humedad a seco, son los que acaban de dañarlos porque expanden y se contraen los materiales muy rápido”, explica la funcionaria.

Ante esto, la directora de Protección Civil recomienda dar un mantenimiento constante a los edificios antiguos.

Aclara que “la delegación no hace ninguna acción de mantenimiento, porque cada edificio debe tener su propietario o su ocupante y el particular es el responsable de darle mantenimiento al inmueble que ocupan. Es propiedad privada y el responsable es el dueño”.

Por esta razón, sugirió “darle una manita de gato” a los edificios cada año: “En México tenemos una falta de cultura de prevención, lo digo con mucho respeto, los mexicanos no estamos acostumbrados a cuidar nuestras cosas; si tenemos una casa, hay que pintarla de vez en cuando”.

La delegación cuenta con algunos programas sociales que consisten en prestar apoyo a unidades de renovación habitacional que se construyeron después de 1985, “por tradición se les ha apoyado con pintura y en algunos casos con impermeabilizantes”.

Sin embargo, la ayuda se otorga luego de que los solicitantes cumplen con una serie de requisitos, por ello, reiteró que “es responsabilidad del inquilino y del dueño darle mantenimiento a cada edificio”.

Según Salyano Tourres, la mayoría de los edificios viejos son utilizados como viviendas, pero también hay establecimientos de cualquier índole: “En el Centro, por ejemplo, tenemos muchos restaurantes-bares y antros que están hechos en casas viejas, pero insisto, es responsabilidad del propietario que renta su inmueble y del arrendador darle mantenimiento, independientemente, del giro y uso que le den”.

Una casa con un buen mantenimiento tiene en promedio 40 años de vida útil, “después se tienen que realizar muy constantemente acciones de mantenimiento, como son acabados, exteriores, azoteas, herrería, pintura y drenaje”, concluye.

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