Vecinos de GAM viven entre "nube picante"

Lugareños del Chiquihuite padecen infecciones en la piel
Las personas que laboran en el Lote 4 A salen del predio con ropa y zapatos teñidos de naranja por el picante de las frituras. Descargan el cartón y plástico sucio. (Foto: Alejandro Acosta / EL UNIVERSAL)
21/06/2015
03:11
Diana Delgado
Ciudad de México
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Habitantes del cerro del Chiquihuite llevan nueve meses enfermos. Infecciones estomacales, respiratorias y en la piel son resultado de la acumulación de basura de uno de sus vecinos, quienes utilizan un predio para limpiar cartón y plástico donde se almacenan frituras, residuos que han resultado “tóxicos” para quienes viven cerca.

Caminar por las Calles Cerro del Chiquihuite y Cerro Azul sin toser, estornudar o carraspear la garganta es imposible; desde octubre pasado, un aroma picante sale del Lote 4 A en donde seis personas limpian, por volumen, bolsas de papas saladas, adobadas, y otras frituras para venderlas.

Aunque a decir de los responsables, ellos cuentan con permiso para reciclar desechos industriales, el producto que utilizan es grado alimenticio; sin contar con que la casa en la que realizan la labor no tiene la autorización correspondiente pues es zona habitacional.

Vecinos de la colonia Lomas de Cuautepec denuncian que todos los días el polvo que expiden las bolsas se extiende a causa del aire; “se nos pega en la piel, da comezón y a los niños les saca ronchas”, indica un vecino.

Platican que quienes ahí laboran salen del predio con ropa y zapatos teñidos de naranja por el picante de las frituras. Descargan el cartón y plástico sucio y cargan pacas del mismo material, ahora limpio y listo para vender. El desecho que queda inutilizable lo entregan al camión de la basura delegacional los miércoles y domingos.

Sin poder respirar

Otra de las afectadas narra que durante las noches le dan episodios asmáticos por la sustancia que queda en el ambiente y al respirarla bloquea los conductos nasales.

Coincide en que han tenido que hacerse análisis clínicos y pagar tanto consultas como medicamentos para controlar las reacciones alérgicas, como los médicos le han llamado, a los periodos que presentan con ojos llorosos y con ardor, estornudos, mucosidad excesiva e irritación en la garganta y piel. “Y con todo esto, quién nos va a reembolsar lo que hemos gastado en medicamentos o quién va a pagar los estudios para ver cómo estamos. Nadie, nadie lo va a hacer”, reclama una vecina que dice cargar todo el día con un paquete de pañuelos desechables.

Los vecinos de por lo menos seis casas a la redonda han recurrido ante la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial (PAOT), la Profepa, el Juzgado Cívico, la Agencia de Protección Sanitaria y la delegación Gustavo A. Madero, sin embargo, les argumentan que al tratarse de un sitio privado, no pueden actuar.

Vecinos solicitan apoyo de las autoridades para poner un remedio. “Si bien no queremos quitarles su trabajo, tampoco queremos seguir sintiéndonos mal en nuestra propia casa, no es justo para nosotros llegar y no poder ni descansar”, lamentan.

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