Padres son un apoyo invaluable para víctimas de violación

José Luis Rubio, padre de Yakiri, joven que en legítima defensa mató a su agresor, apoya a otras chicas que, como su hija, son víctimas de delitos sexuales. (BERENICE FREGOSO / EL UNIVERSAL)
09/08/2017
01:14
Jazmín Palma
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El dicho “lo que no te mata te hace más fuerte”, es la guía para el señor José Luis Rubio, padre de Yakiri, y María de la Luz, madre de Itzel, quienes luego de que sus hijas fueron víctimas de violación incursionaron en el activismo. El primero está concentrado en la defensa de los derechos de las mujeres y la segunda quiere involucrarse para ayudar a personas que pasaron por la misma situación.

Tres años y medio después de que Yakiri fue encarcelada por defenderse de su violador y causarle la muerte, el señor Rubio comenta: “Me sentí obligado a entrar al activismo en favor de la defensa de los derechos de las mujeres. Me siento tranquilo y a gusto, entrar a este mundo le dio sentido a mi vida, me ha dado la paz que me hacía falta”.

Al respecto, María de la Luz indica que no hay espacio para el odio, pues “es un sentimiento que no te hace madurar, crecer, no te hace ayudar a otras personas que están pasando por la misma situación”.

Los Rubio cambian de casa por seguridad, pero José Luis no vive con miedo, pues “eso ya se perdió hace muchísimo tiempo, este mundo no es para los cobardes, y si me llegan a reventar me iría en paz”.

Ante ello, resalta la necesidad de formar una asociación sin fines de lucro para poder ayudar a todas aquellas mujeres víctimas de violencia: “Estamos conspirando en eso, en crear un grupo de activistas donde no haya jefes ni jefas, una colectiva donde todos estemos trabajando con sueldos, sin mayor interés que apoyar a las mujeres. De repente me siento limitado, me faltan recursos”, sentencia.

Por implicarse en el activismo ha perdido “amigos”, pues lo veían como un extraterrestre por cambiar su visión machista, y explica el también amante de la música salsa, que “es una broncota, es remar contra corriente”, y eso lo vivió en carne propia cuando Yaki le dijo que era lesbiana. “Para mí fue cabrón aceptarlo. Imagínate, viene de un hogar tepiteño donde aquí somos bien machines pero hipócritas. Aquí hay un grupo de gays muy famoso, Las Gardenias, que juegan futbol y todos los admiramos y se hace el desmadre, pero nadie quiere tener uno en su familia. Los putitos son divinos, dice Polo Polo, pero de lejitos”.

José Luis Rubio reitera que la lucha sigue y no ha terminado. Hace un llamado a quienes quieran apoyar para que se acerquen y formalicen el sueño de una asociación que apoye y aliente a las víctimas de agresión en un trayecto que no es fácil, donde los señalamientos machistas aún proliferan. Son las propias agraviadas quienes deben estar más unidas para enfrentar las adversidades, comentó.

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